La reforma que plantea el Gobierno que modificará la baja por Incapacidad Temporal

El Gobierno plantea una reforma de la incapacidad temporal para flexibilizar la reincorporación laboral, generando controversia entre sindicatos y otros sectores.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha anunciado una próxima reunión con la patronal y los sindicatos para negociar sobre la reforma de la incapacidad temporal (IT). La titular del ministerio, Elma Saiz, presentó una propuesta novedosa: la creación de una nueva modalidad de baja médica que permitiría una reincorporación flexible al trabajo. Esta iniciativa, según Saiz, pretende que los trabajadores puedan reanudar sus actividades de manera gradual, siempre bajo la premisa de la voluntariedad y con el objetivo de ajustarse a los avances médicos y tecnológicos actuales.

Incapacidad temporal flexible: un nuevo concepto

Durante su intervención en el foro Nueva Economía Fórum, la ministra Saiz describió la propuesta como una “baja intermedia”, un punto medio entre estar completamente de alta o de baja. Este modelo sería similar al sistema de compatibilidad entre salario y pensión, permitiendo a los trabajadores reincorporarse parcialmente. Saiz dio ejemplos concretos, como el caso de un trabajador que se está recuperando de un tratamiento de cáncer. Bajo la propuesta, podría volver al trabajo de forma parcial, siempre y cuando se garantice su seguridad y salud.

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También mencionó cómo la nueva incapacidad temporal podría beneficiar a aquellos con pluriempleo o pluriactividad, es decir, quienes tienen más de un trabajo en alta en la Seguridad Social. En estos casos, un trabajador podría estar de baja para una actividad, pero seguir trabajando en otra, si las condiciones lo permiten.

Reacciones encontradas y críticas a la propuesta

La iniciativa no ha sido bien recibida en algunos sectores del Gobierno y los sindicatos. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, criticó duramente la propuesta en su cuenta de la red social X, señalando que la incapacidad temporal tiene como único propósito proteger la salud de los trabajadores. Díaz enfatizó que «ni la flexibilidad ni la parcialidad» deberían tener cabida cuando se trata de la salud.

A las críticas de Díaz se sumó Ione Belarra, exministra de Derechos Sociales, quien calificó la propuesta de «aberrante» y la comparó con medidas propias de un empresario como Juan Roig, en lugar de un gobierno progresista. Belarra insinuó que la propuesta del Partido Socialista (PSOE) podría contar con el apoyo del Partido Popular (PP), dado que estaría alineada con sus intereses.


Por otro lado, desde los sindicatos también se mostraron contrarios a esta reforma de la incapacidad temporal. Carlos Bravo, responsable de protección social de Comisiones Obreras (CCOO), describió la propuesta como «singular y curiosa», aunque destacó que podría generar inseguridad entre los trabajadores. Solicitó al Gobierno que, antes de plantear estas «situaciones anómalas de compatibilidad», se creen los grupos de trabajo necesarios para estudiar la reforma con profundidad.

Fernando Luján, vicesecretario general de Política Sindical de UGT, también expresó su preocupación, afirmando que la idea de una compatibilidad entre capacidad e incapacidad en un mismo trabajador resulta compleja y difícil de implementar.

La postura de la patronal y los objetivos del Gobierno

Frente a las críticas, la patronal ha mostrado una postura más abierta, dispuesta a explorar esta y otras propuestas en la mesa de negociación. Según la ministra Saiz, cualquier reforma de la incapacidad temporal se llevará a cabo “desde el consenso y el diálogo social”. La finalidad es adaptar la normativa a los tiempos actuales y aprovechar los avances médicos y tecnológicos para mejorar la gestión de las bajas laborales.

Fuentes de la Seguridad Social han aclarado que la propuesta busca abrir una mesa de diálogo sobre la flexibilidad en la reincorporación laboral. La idea es permitir que algunos trabajadores, bajo supervisión médica y siempre de forma voluntaria, puedan reincorporarse de manera gradual, lo cual, según estas fuentes, podría contribuir a una mejor recuperación. Sin embargo, enfatizan que la salud del trabajador será siempre la prioridad.

La necesidad de una reforma tras la pandemia

La necesidad de reformar la incapacidad temporal ha sido impulsada por el aumento de estas bajas desde la pandemia de COVID-19, lo que ha incrementado el gasto público y saturado los servicios de salud. Durante los primeros ocho meses del año, el gasto en subsidios de incapacidad temporal subió un 17,6%, alcanzando los 10.422 millones de euros, según datos de la Seguridad Social.

Este incremento, además de generar preocupación por el impacto en el gasto público, ha suscitado quejas en las empresas por los costes derivados del absentismo. La saturación del sistema y el coste de las bajas médicas son algunos de los motivos por los cuales el Gobierno se ha visto impulsado a estudiar alternativas.

Propuestas adicionales y el pacto de pensiones

La reforma de la incapacidad temporal está prevista en el último acuerdo de pensiones firmado entre el Gobierno y los agentes sociales. En este acuerdo se contempla la creación de un grupo de trabajo para estudiar posibles mejoras en los procesos actuales de baja. Una de las propuestas que ya se ha recogido es permitir que los médicos de atención primaria puedan derivar las pruebas diagnósticas y los tratamientos, incluida la cirugía, a las mutuas cuando el tiempo de baja supere los parámetros recomendados. Esta medida, que requiere del consentimiento del paciente, pretende reducir los tiempos de diagnóstico y tratamiento.

El Gobierno insiste en que cualquier cambio se hará bajo el consenso de los actores sociales y teniendo en cuenta la evolución de las condiciones laborales y de salud en los tiempos actuales.

 

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