El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha confirmado la improcedencia del despido disciplinario de una cajera de Dinosol que fue despedida tras caer en la estafa del ‘buen empleado’.
La trabajadora comenzó a trabajar para Dinosol el 17 de octubre de 2023 como ayudante de dependiente, con un salario mensual bruto de 1.225,87 euros. El 4 de junio de 2024, durante su jornada laboral, recibió una llamada telefónica de alguien que se hizo pasar por un supervisor del departamento de operaciones del supermercado. Este supuesto supervisor le solicitó con urgencia la recarga de tarjetas digitales “pin safe” para cumplir con una supuesta supervisión relacionada con el Ministerio de Sanidad. Bajo presión, facilitó los PIN de 12 tarjetas por un valor total de 600 euros, aunque la empresa logró anular cinco de las operaciones, reduciendo el perjuicio a 250 euros.
A pesar de que la trabajadora informó por correo electrónico de lo ocurrido a sus superiores (acompañada por la gerente de la tienda y un compañero), la empresa procedió a su despido disciplinario el mismo día, acusándola de desobediencia grave y temeridad, según el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores y el reglamento interno de la empresa.
La política interna de Dinosol prohíbe expresamente recargas telefónicas de tarjetas, exigiendo la presencia física del cliente, y la trabajadora tenía conocimiento previo de este protocolo. Además, días antes del incidente se habían enviado comunicaciones internas recordando los intentos de estafa.
La Justicia declara el despido improcedente
Tras su despido, la trabajadora demandó a Dinosol solicitando que este fuera declarado improcedente, ya que fue víctima de una estafa telefónica que la llevó a actuar bajo engaño y presión, lo que anuló su capacidad de actuar con plena consciencia. Pero sobre todo que no hubo ninguna intención de perjudicar a la empresa, recalcando que incluso se ofreció a asumir el coste del perjuicio.
El Juzgado de lo Social número 2 de Puerto del Rosario aceptó sus alegaciones y declaro improcedente el despido disciplinario, decisión que no fue aceptada por Dinosol que presentó un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.
El TSJ lo confirma
Aunque quedó probado que la trabajadora conocía las normas internas y las advertencias sobre fraudes, el tribunal consideró que fue víctima de un engaño suficientemente elaborado como para inducir a error a alguien en su posición. El estafador usó datos verosímiles y presionó con urgencia, lo que redujo la capacidad de la trabajadora para reflexionar o consultar a sus superiores.
El TSJC valoró en su sentencia que la empleada no actuó con dolo ni con una negligencia grave e inexcusable, y destacó que ocupaba un puesto de escasa responsabilidad. Su reacción posterior (informar del incidente y ofrecerse a asumir la pérdida económica) fue considerada como muestra de buena fe.
Por tanto, desestimó el recurso presentado por Dinosol para que se declarara el despido como procedente y confirmó la improcedencia del mismo, obligando a la cadena de supermercados a elegir entre la readmisión o bien la indemnización, la cual debido al poco tiempo que llevaba la trabajadora solo será de 1.011,29 euros.

