Llevaba trabajando en Mercadona desde 2004 y era Gerente C de compras, un cargo de responsabilidad en el que ganaba más de 57.000 euros al año. Su trabajo, además de bien remunerado, implicaba liderar procesos de calidad en productos sensibles para los consumidores, especialmente los destinados a personas con intolerancias alimentarias.
Pero el 3 de marzo de 2023 un problema inesperado y una mentira puso en riesgo su puesto de trabajo, aunque lo salvó gracias a un acuerdo, aunque este no salió como él esperaba y demandó a Mercadona.
Se libró de ser despedido, pero no salió como él esperaba
Todo comenzó con una contaminación cruzada en el fusilli de lentejas rojo, un producto sin gluten, que había entrado en contacto con otro alimento que sí lo contenía. Era una situación delicada y como Gerente C debía haber gestionado con rapidez y precisión la retirada del producto afectado.
Sin embargo, al comunicar a su superiora, la directora general, que la fábrica ya había cerrado y no podría actuar a tiempo, se descubrió que no decía la verdad. Su superiora contactó con la fábrica y le comunicó que no estaba cerrada. Aquello minó la confianza de la empresa en él y el despido ya estaba puesto sobre la mesa.
Es más, el 8 de marzo fue convocado a una reunión en Valencia. Él pensaba que sería una charla más, pero la realidad es que le comunicaron que iban a despedirlo por haber incumplido sus funciones y mentido a su superiora. Ante esta situación, propuso que en lugar de despedirlo, lo descendieran de categoría y sueldo.
La empresa aceptó y él seguramente pensó que había esquivado una bala. Ese mismo día firmaron un acuerdo por el que pasaría de Gerente C a Gerente A, con un sueldo progresivamente menor. A corto plazo mantendría un salario de algo más de 51.000 euros, pero al año siguiente pasaría a cobrar la mitad.
El muy contento habló con sus compañeros de como había evitado su despido y que sería recolocado en un centro logístico con menos responsabilidades. Sin embargo, no fue así.
Lo mandaron a trabajar a una tienda
Pese a aceptar inicialmente el cambio, días después el trabajador comenzó a manifestar su disconformidad por mensajes de WhatsApp en el que expresó sentirse “engañado” al ser destinado a una tienda en lugar de un puesto en logística, como inicialmente habría entendido.
Convencido de que había sido manipulado para firmar, presentó una demanda alegando que la empresa lo había coaccionado y engañado para aceptar ese acuerdo, lo que a su juicio violaba sus derechos fundamentales.
Solicitó que el acuerdo fuera nulo y que le devolvieran su puesto anterior
En su demanda solicitaba que el acuerdo se declarara nulo, alegando que fue firmado bajo coacción (ser despedido) y engañado respecto al puesto que ocuparía, por lo que Mercadona vulneró derechos fundamentales.
Por ello, solicitaba volver a su puesto original de Gerente C de compras y restablecer su salario anterior (57.243,84 €). Además, solicitó 10.000 euros de indemnización por daños.
La Justicia no ve que fuera coaccionado al proponer el acuerdo él
Su caso llegó al Juzgado de lo Social número de Elche que desestimó íntegramente la demanda rechazando que hubieses existido coacción o engaño en la firma del acuerdo de descenso de categoría y salario. No contento llevó su caso ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana. Pero tras analizar los hechos, las pruebas y los testimonios, el tribunal fue claro en su sentencia 1726/2025.
El tribunal dejó claro que no fue coaccionado ni engañado, pues fue el propio trabajador al conocer que iba a ser despedido el que propuso el acuerdo. Dicho acuerdo era claro en sus términos, y no hubo pruebas de que la empresa prometiera un puesto en logística. Además, sus quejas surgieron varios días después de haber firmado, y no en el momento en que pudo haberlas planteado.
Por tanto, rechazó que existieran indicios de coacción o engaño en la firma de ese acuerdo, por lo que el trabajador tendrá que conformarse con su nuevo puesto.

