Tal y como estaba anunciado hoy ha tenido la primera toma de contacto entre el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones con los sindicatos y la patronal para negociar los nuevos tramos de las cuotas para el régimen de trabajadores autónomos.
En esta primera reunión asistieron representantes de las patronales CEOE y CEPYME, sindicatos como UGT y CCOO, y organizaciones de autónomos como UATAE y UPTA. No obstante, destacó la ausencia de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), que se mantiene al margen de las negociaciones por discrepancias con el proceso de regularización de 2023.
Sin embargo, no será hasta septiembre, tras las vacaciones, cuando el ministerio dirigido por Elma Saiz presente una propuesta formal con los nuevos tramos y cuotas para los trabajadores que se rigen por el RETA. Tramos que entrarían en vigor a partir de 2026.
Una reforma estructural hacia la cotización por ingresos reales
Desde 2023 los trabajadores autónomos ya no eligen libremente la cuota a pagar a la Seguridad Social, sino que deben abonar la que corresponde por tramo en función de sus ingresos reales. El objetivo es avanzar hacia un modelo más justo, en el que cada trabajador por cuenta propia cotice según sus ingresos reales. Esta transformación contempla revisiones trienales de los tramos y cuotas hasta su implantación definitiva en el año 2032.
Actualmente, en 2025, un trabajador autónomo paga de mínimo 200 euros al mes si sus ingresos son inferiores a 670 euros y de máximo 530 euros en el caso de que sus ingresos superen los 4.050 euros mensuales.
Regularización anual: una pieza clave del nuevo sistema
Uno de los pilares del nuevo modelo es la regularización anual, ya que el trabajador autónomo debe prever con antelación cuáles serán sus ingresos para así establecer la cuota a pagar. Si bien es cierto que con esta reforma se permite cambiar hasta 6 veces y así ajustarlo según sus ingresos.
No obstante, es posible que a final de año, un autónomo haya pagado de más o incluso pagado una cuota inferior. De ahí a que el Gobierno implantara una regularización anual, la cual permite ajustar las cotizaciones de cada autónomo según sus ingresos reales del año anterior. Si se ha pagado de más o de menos, se procederá a una devolución o a un pago adicional, respectivamente. El Ministerio ya ha presentado los resultados del proceso de regularización de 2023 y se ha comprometido a acelerar la gestión de la correspondiente a 2024.
Sin embargo, este proceso ha generado tensiones. ATA, por ejemplo, denuncia errores en la regularización de 2023, especialmente en el caso de los autónomos en pluriactividad, lo que ha motivado su negativa a participar en la mesa de negociación. Su presidente, Lorenzo Amor, insiste en que no tiene sentido discutir nuevas cuotas sin antes corregir los fallos técnicos del sistema actual.
UPTA pide rapidez al Gobierno por la situación política
Desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), su presidente Eduardo Abad ha advertido que las negociaciones arrancan con retraso, lo que exigirá un esfuerzo extra por parte de todos los implicados. Ha reclamado que el proceso se agilice, dadas las dificultades del contexto político actual, para garantizar la aplicación del nuevo esquema en 2026, como se había comprometido.
Abad ha subrayado la necesidad de tratar este asunto con la máxima prioridad, ya que afecta a 3,5 millones de trabajadores autónomos. Según sus declaraciones, cumplir los plazos es clave para ofrecer seguridad jurídica, confianza institucional y avanzar hacia una mayor equidad en el sistema contributivo.
Regularización de las cuotas de 2024
A falta de fijar los nuevos tramos que entrarían en vigor a partir de enero de 2026, el Gobierno ya se prepara para la regularización de las cuotas de 2024, la cual está prevista que se active justo después del verano, en línea con el calendario previsto.

