Dejó su carrera de Administración en Perú para trabajar en limpieza en España y asegura que no se arrepiente: “Aquí me siento mucho más tranquila”

Marita llegó a Madrid convencida de que podría desarrollar su profesión, pero terminó trabajando en limpieza y cuidados. Aun así, afirma que su calidad de vida es mejor que la que tenía en su país.

Cuando Marita salió de Perú rumbo a España pensaba que su título universitario sería su mejor carta de presentación. Había estudiado Administración de Empresas en Negocios Internacionales y confiaba en encontrar oportunidades laborales acordes a su formación. Lo que viene siendo cumplir el ‘sueño español’.

Sin embargo, la realidad fue muy diferente a la que imaginaba. Cuatro años después de llegar a Madrid, trabaja en limpieza y cuidados para salir adelante. Pese a ello, asegura que no se arrepiente de la decisión que tomó al emigrar.

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«En comparación con mi país, me siento muy tranquila«, explica al recordar todo lo que ha vivido desde que llegó a España.

Su historia se ha convertido en el reflejo de miles de inmigrantes que abandonan sus países buscando una vida mejor y que, aunque no siempre logran trabajar en aquello para lo que estudiaron y soñaron, encuentran nuevas oportunidades lejos de casa.

La experiencia de Marita coincide con una tendencia que reflejan las últimas cifras de empleo. Los trabajadores extranjeros ya representan cerca del 15% de todos los afiliados a la Seguridad Social y fueron responsables de casi la mitad de los nuevos empleos creados durante mayo.

De una carrera universitaria a trabajar en limpieza

Antes de emigrar, Marita había completado sus estudios universitarios en Administración de Empresas en Negocios Internacionales. Su objetivo era aprovechar esa formación para construir una carrera profesional con mejores perspectivas laborales.

Pero al aterrizar en España se encontró con obstáculos que no esperaba. Las dificultades para regularizar su situación y acceder a empleos relacionados con sus estudios hicieron que tuviera que buscar alternativas para mantenerse.

«Aquí trabajo de lo común: limpieza, cuidar abuelos, niños, hogar. Hago de todo para poder buscarme la vida», relata.

Durante estos años ha trabajado principalmente en el sector doméstico y de los cuidados, una salida habitual para muchas personas que llegan al país sin poder acceder de inmediato al mercado laboral para el que se formaron.

“No hay razones para arrepentirse”

A pesar de no ejercer la profesión para la que estudió, Marita asegura que su valoración de la experiencia es positiva.

La joven destaca especialmente la seguridad, el acceso a la sanidad y la sensación de estabilidad que ha encontrado en España.

«Aquí la salud y todo lo demás es muy diferente y hay mucha protección», explica.

Por eso, aunque reconoce las dificultades que ha tenido que superar durante estos años, considera que la decisión de emigrar fue acertada.

Su testimonio rompe además con una idea muy extendida sobre la inmigración. No todas las personas que abandonan su país esperan encontrar un trabajo mejor desde el primer día. Muchas veces el objetivo inicial es conseguir una vida más estable, aunque eso implique empezar desde cero en un sector completamente distinto.

Las barreras que siguen encontrando muchos trabajadores extranjeros

La historia de Marita también pone de manifiesto las dificultades que afrontan miles de inmigrantes al llegar a España.

La falta de documentación, los problemas para homologar títulos académicos o las complicaciones para conseguir contratos laborales son algunos de los obstáculos más frecuentes.

Eso provoca que numerosos profesionales cualificados terminen desempeñando trabajos alejados de su formación original.

Aun así, muchos aseguran que las condiciones laborales, la protección social y las perspectivas de futuro compensan el sacrificio realizado.

En el caso de Marita, la conclusión es clara. Aunque dejó atrás la profesión para la que estudió, volvería a tomar la misma decisión.

«Me siento mucho más tranquila aquí que en mi país», resume.

No es la única historia de inmigración que ha terminado con éxito

La experiencia de Marita demuestra que el camino de muchos inmigrantes en España rara vez es lineal. En numerosos casos, la profesión que ejercían en su país de origen queda en un segundo plano mientras consiguen estabilidad económica.

Mientras algunos encuentran una oportunidad en la limpieza o los cuidados, otros han logrado abrirse camino en sectores con una elevada demanda de trabajadores.

Es el caso de Abdelilah, un albañil marroquí que llegó sin papeles a España y que décadas después asegura ingresar hasta 10.000 euros al mes realizando reformas. Una historia que refleja cómo algunos oficios continúan ofreciendo importantes oportunidades laborales para quienes logran consolidarse en ellos.

Ambos casos tienen algo en común: llegaron buscando una vida mejor y tuvieron que empezar desde abajo antes de encontrar estabilidad.

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