Más de una vez habrás escuchado que hay que tener cuidado con lo que se publica en redes sociales y más aún si se habla de temas de trabajo, concretamente si se habla de la empresa para la que trabajas. Precisamente un vídeo en TikTok que apenas duró unos segundos le ha costado el trabajo a un camarero.
Este camarero decidió grabarse en plena jornada laboral para denunciar que un café que a la empresa le costaba 20 céntimos se vendía por 5 euros, además de señalar que los trabajadores estaban «mal pagados».
Su despido que terminó en los tribunales y ha sido hablado por el Tribunal Superior de Justicia de Baleares al considerar que no solo criticó públicamente a la empresa, sino que además difundió información interna mientras se encontraba en su puesto de trabajo, una conducta que, a su juicio, era suficiente para perjudicar la imagen y la credibilidad de la empresa.
El vídeo en TikTok que desencadenó todo
El día de los hechos, el camarero se encontraba trabajando con normalidad en el establecimiento. En un momento de la jornada sacó su teléfono móvil y empezó a grabar un vídeo desde el propio lugar en el que estaba prestando servicio.
Mientras sostenía el móvil, fue enfocando la pantalla del sistema que utilizaba la empresa para gestionar los pedidos y el cobro de las consumiciones. Al mismo tiempo, comenzó a comentar algunos aspectos del negocio que no compartía. En concreto, puso el foco en el precio del café. En la grabación decía que una consumición que a la empresa le costaba apenas 20 céntimos terminaba vendiéndose al cliente por 5 euros.
Acto seguido, llevó la crítica a las condiciones laborales. El camarero afirmaba que los trabajadores estaban «mal pagados» y aseguraba que percibían alrededor de 1.400 euros al mes.
Una vez terminado, el vídeo fue publicado en TikTok. La grabación comenzó a circular y acabó llegando a la dirección de la empresa, que tuvo conocimiento tanto de las imágenes tomadas desde el puesto de trabajo como de las manifestaciones realizadas por el empleado.
La empresa decidió despedirlo
Tras conocer el contenido del vídeo, la compañía abrió un expediente interno para analizar lo ocurrido. Finalmente, el 14 de mayo de 2024 comunicó al camarero su despido disciplinario, con efectos desde ese mismo día.
La empresa entendía que el trabajador había traspasado una línea al utilizar las redes sociales para realizar esas manifestaciones mientras se encontraba trabajando y utilizando elementos relacionados con la actividad diaria del establecimiento.
El camarero no aceptó la decisión y decidió llevar el caso a los tribunales. Defendía que en el vídeo no se identificaba expresamente a la empresa, que no se había demostrado un perjuicio económico y que la sanción de despido resultaba desproporcionada, por lo que solicitaba que su despido fuera declarado improcedente.
La Justicia confirma su despido sin derecho a indemnización
Tanto el Juzgado de lo Social nº 1 de Ibiza como luego el Tribunal Superior de Justicia de Baleares en su sentencia 264/2026 (STSJ BAL 571/2026) le dieron la razón a la empresa. El tribunal considera que la conducta del trabajador fue lo bastante grave como para justificar su despido.
Los magistrados destacan que el vídeo se grabó durante la jornada laboral, desde el propio puesto de trabajo y mostrando un sistema interno de la compañía. Para el tribunal, esa actuación excedía de una simple crítica laboral. La sentencia también rechaza que fuera necesario acreditar un daño económico concreto. El tribunal entiende que bastaba con que la publicación pudiera afectar al prestigio, la imagen y la credibilidad de la empresa.
Por todo ello, el TSJ de Baleares ha confirmado la procedencia del despido disciplinario y, por tanto, sin derecho a indemnización.

