Yolanda Díaz ha pedido que la Economía Social gane peso y quede protegida dentro de la estructura de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo ha defendido este cambio durante su viaje a Nueva York, donde ha reclamado una renovación del organismo para adaptarlo a los cambios que está viviendo el empleo. “Necesitamos más Economía Social que nunca, porque necesitamos democratizar la economía”, ha afirmado.
La petición llega en un momento delicado para la organización, que atraviesa problemas financieros que Díaz ha cifrado en 383 millones de dólares. La vicepresidenta considera que la OIT necesita encontrar nuevas vías de financiación para mantener su actividad y reforzar su capacidad para actuar ante problemas laborales que afectan a millones de trabajadores, desde los bajos salarios y la falta de protección social hasta el crecimiento del empleo informal.
La defensa de la Economía Social forma parte de los cambios que Díaz quiere impulsar dentro de la OIT. Este modelo incluye cooperativas, sociedades laborales, mutualidades y otras entidades en las que las personas y el objetivo social tienen un mayor peso en la actividad económica. El Ministerio de Trabajo ya había alertado meses atrás de que los problemas presupuestarios del organismo podían afectar a su unidad especializada en Economía Social, que el departamento español identifica como la única dedicada específicamente a esta materia dentro del sistema de Naciones Unidas.
Díaz quiere más peso para la Economía Social dentro de la OIT
La vicepresidenta ha situado la protección de esta unidad dentro de una propuesta más amplia para renovar el papel de la OIT. Su intención pasa por dar mayor presencia a modelos empresariales en los que los trabajadores pueden participar de forma más directa en la organización y en la toma de decisiones, una fórmula que el Gobierno español lleva tiempo impulsando tanto dentro como fuera de España.
Según los datos difundidos por el Ejecutivo, en España existen más de 40.000 empresas y entidades vinculadas a la Economía Social y su actividad genera más de dos millones de empleos directos e indirectos. El Gobierno también ha puesto en marcha iniciativas para acercar este modelo a los jóvenes y ha reservado programas de formación para autónomos y personas vinculadas a estas entidades.
La petición realizada por Díaz en Nueva York no cambia de forma inmediata los derechos ni las condiciones laborales de los trabajadores españoles. Lo que plantea es modificar el espacio que ocupa la Economía Social dentro de la organización internacional y garantizar que siga formando parte de sus líneas de trabajo mientras la OIT afronta sus problemas económicos.
Salarios mínimos, protección social y control de los algoritmos
Los cambios planteados por la ministra alcanzan otras áreas del mercado laboral y entre sus propuestas aparece la creación de una Carta Global de Derechos Laborales con salarios mínimos vitales, una mayor protección social y medidas dirigidas a quienes trabajan sin las garantías habituales de un empleo formal. Díaz ha señalado que esta situación afecta a unos 2.000 millones de trabajadores en todo el mundo, una cifra que coincide con las estimaciones de la propia OIT.
La vicepresidenta también ha pedido que exista control humano sobre los algoritmos utilizados para tomar decisiones relacionadas con los trabajadores. Estas herramientas ya intervienen en procesos como la selección de personal, la organización de turnos o la evaluación del rendimiento, por lo que el debate sobre su uso ha entrado de lleno en la regulación laboral. En España también se han planteado cambios para que los empleados puedan conocer qué criterios utilizan los algoritmos cuando participan en decisiones que afectan a su puesto de trabajo.
La OIT ha empezado a adaptar sus normas a algunas de estas nuevas formas de empleo y uno de los últimos pasos se ha producido con el primer convenio internacional dirigido a proteger a repartidores y conductores de plataformas digitales. El acuerdo aborda materias como la remuneración, la protección social y las decisiones automatizadas, tres ámbitos que ayudan a entender por qué Díaz reclama una organización con mayor capacidad para responder a las nuevas formas de trabajar.
Su propuesta incluye además el empleo juvenil, las migraciones laborales y la transición verde dentro de las áreas en las que la OIT debería reforzar su actuación. Díaz vincula estos cambios con la necesidad de que las normas internacionales del trabajo puedan responder tanto a empleos tradicionales como a modelos laborales que dependen cada vez más de plataformas digitales y sistemas automatizados.
La propuesta llega mientras Díaz aspira a dirigir la OIT
Las peticiones realizadas en Nueva York llegan mientras Yolanda Díaz aspira a convertirse en directora general de la Organización Internacional del Trabajo. La vicepresidenta participa en el proceso abierto para elegir a la persona que dirigirá el organismo y ha utilizado sus últimas intervenciones internacionales para explicar parte de los cambios que quiere impulsar si llega a ocupar el cargo.
La elección está prevista para el 16 de noviembre de 2026 y la Economía Social se ha convertido en uno de los ejes de la propuesta que Díaz está defendiendo durante este proceso. Su planteamiento combina la búsqueda de nuevas fuentes de financiación para la OIT con una agenda centrada en salarios, protección social, nuevas tecnologías y participación de los trabajadores, dentro de la que ha situado su petición de proteger este modelo económico porque, en sus propias palabras, “necesitamos más Economía Social que nunca”.

