La Seguridad Social ya ha gastado más del 80% del presupuesto para bajas laborales cuando aún queda medio año

El gasto en incapacidad temporal alcanzó los 9.502 millones de euros entre enero y junio, un 10,3% más que hace un año. El ritmo de ejecución deja prácticamente agotada la partida prevista para todo 2026.

La factura de las bajas laborales sigue creciendo. La Seguridad Social destinó 9.502 millones de euros al pago de prestaciones por incapacidad temporal entre enero y junio de 2026, una cifra que supone un 10,3% más que en el mismo periodo del año anterior. El dato deja otra consecuencia importante. Cuando solo ha transcurrido la primera mitad del ejercicio, ya se ha consumido el 80,7% del presupuesto reservado para todo el año.

Los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones reflejan que el gasto continúa aumentando año tras año. Si durante el primer semestre de 2025 se destinaron 8.615 millones de euros, este año la cifra ya supera los 9.500 millones, consolidando la incapacidad temporal como una de las partidas que más crece dentro del sistema de protección social.

Más de 9.500 millones gastados antes de llegar al verano

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El presupuesto previsto para cubrir las prestaciones por incapacidad temporal asciende este año a 11.764 millones de euros. Sin embargo, al cierre de junio ya se habían utilizado más de ocho de cada diez euros disponibles para esta partida.

El propio informe muestra cómo el gasto ha ido aumentando mes tras mes. En enero el desembolso acumulado era de 1.292 millones de euros y, cinco meses después, la cifra ya alcanzaba los 9.502 millones. Si esta evolución continúa durante la segunda mitad del año, el Gobierno podría verse obligado a ampliar la dotación presupuestaria para hacer frente a los pagos.

El aumento del gasto coincide además con el debate abierto entre Gobierno y empresarios sobre el sistema de financiación de las bajas. En las últimas semanas, la patronal ha planteado cambios para que la Seguridad Social asuma desde el primer momento un mayor coste de estas prestaciones.

Las bajas duran más y eso eleva el coste

Detrás de este incremento no hay un único motivo. El Ministerio explica que el gasto crece por el aumento de los procesos de incapacidad temporal y también porque las bajas médicas tienen una duración mayor.

Los datos más recientes sitúan la duración media en 44,54 días. Aunque la mayoría de los trabajadores recibe el alta antes, la legislación establece un límite para estas situaciones y regula cuál es la duración máxima que puede alcanzar una baja médica. Entre los factores que influyen aparecen las listas de espera sanitarias, la presión sobre la atención primaria y el incremento de las bajas relacionadas con la salud mental registrado en los últimos años.

Por comunidades autónomas, las tasas más elevadas de incapacidad temporal corresponden a Canarias, Galicia y País Vasco.

Cómo se reparte el pago de una baja laboral

El coste de una baja médica no siempre lo asume la misma administración. Cuando se trata de una enfermedad común o de un accidente no laboral, los tres primeros días no generan prestación económica, por lo que el trabajador esos días no recibe ni sueldo ni prestación. Entre el cuarto y el decimoquinto día el pago corresponde a la empresa y, desde el día 16, pasa a ser asumido por la Seguridad Social o la mutua. El reparto cambia según el origen de la incapacidad, por lo que conviene saber quién paga realmente una baja médica.

Si la baja tiene su origen en un accidente de trabajo o en una enfermedad profesional, la cobertura comienza desde el día siguiente al parte médico.

El absentismo también sigue al alza

El aumento de las bajas tiene además un efecto directo sobre el absentismo laboral. Según los datos recogidos en el informe de Randstad Research citado en el documento, durante el primer trimestre del año se perdió el 7,2% de las horas pactadas, de las que un 5,6% correspondieron a bajas por incapacidad temporal.

En ese mismo periodo, una media de 1,6 millones de trabajadores se ausentó cada día de su puesto de trabajo, un 5% más que un año antes. Las cifras muestran la dimensión que ha adquirido una prestación cuyo coste no ha dejado de crecer durante los últimos ejercicios.

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