El Gobierno ha dado un paso que cambia las condiciones laborales de miles de profesionales de la cultura. El Consejo de Ministros ha aprobado el nuevo Estatuto del Artista, una norma que sustituye la regulación vigente desde 1985 y adapta las reglas del sector a la realidad actual del cine, el teatro, la música o los contenidos audiovisuales.
La medida que más cambia las cosas afecta a los menores. Los menores de 16 años ya no podrán trabajar como autónomos en actividades artísticas. A partir de ahora, deberán hacerlo siempre mediante un contrato laboral, una decisión con la que el Ejecutivo busca reforzar su protección y evitar situaciones que hasta ahora podían producirse en campañas publicitarias, grabaciones o contenidos para redes sociales.
Pero la reforma va mucho más allá. También reconoce como jornada laboral los ensayos, la preproducción o la promoción, obliga a reforzar las medidas contra el acoso sexual y actualiza una normativa que llevaba casi cuarenta años sin grandes cambios. Según el Gobierno, las nuevas medidas beneficiarán a unas 771.000 personas que trabajan en el sector cultural.
Los menores solo podrán trabajar con contrato
En España, la edad mínima legal para trabajar son los 16 años. No obstante, de forma excepcional en espectáculos públicos, los menores podían hacerlo, pero no existía hasta ahora una regulación común para todo el país sobre la participación de menores en actividades artísticas. Con el nuevo Estatuto, esa situación cambia.
La norma establece que todos los menores de 16 años deberán trabajar por cuenta ajena, siempre con un contrato laboral y una autorización administrativa válida para todo el territorio nacional. De esta forma desaparece la posibilidad de que desarrollen estas actividades como trabajadores autónomos.
Además, se fijan límites sobre la jornada y los horarios para que el trabajo sea compatible con la educación, el descanso y la vida familiar. El objetivo es ofrecer las mismas garantías que existen en cualquier otra relación laboral y reforzar la protección de los menores dentro de la industria cultural.
Los ensayos dejarán de ser horas «invisibles»
Otra de las demandas históricas del sector también encuentra respuesta con esta reforma. Hasta ahora era habitual que muchas horas dedicadas a preparar un espectáculo o una producción no se reconocieran como tiempo de trabajo.
Con el nuevo Estatuto eso cambia. Los ensayos, la preproducción, la postproducción y las acciones de promoción pasarán a contar como jornada laboral, por lo que deberán reflejarse tanto en el salario como en las cotizaciones a la Seguridad Social.
La norma también obliga a las empresas a informar con más claridad sobre los planes de trabajo y a detallar en las nóminas los conceptos salariales y las cantidades que correspondan a derechos de propiedad intelectual.
Más protección frente al acoso en rodajes y espectáculos
El Estatuto también pone el foco en la prevención del acoso sexual, una de las reivindicaciones que el sector llevaba años planteando.
Entre las novedades destaca la creación del coordinador de intimidad, una figura que será obligatoria cuando se graben o ensayen escenas con contenido íntimo o sexual. Su trabajo consistirá en garantizar que exista consentimiento entre los participantes y que el desarrollo de estas escenas se realice con seguridad.
Cuando en la producción participen menores de edad, esa supervisión será todavía mayor para evitar cualquier situación de abuso o violencia. Además, las empresas deberán adaptar sus protocolos frente al acoso a la realidad de un sector donde predominan los contratos de corta duración y los trabajos temporales.

