La Policía Nacional ha desarticulado una red que habría defraudado más de 160.000 euros en prestaciones de la Seguridad Social mediante un sistema basado en empleos ficticios.
Lo llamativo del caso es que algunos trabajadores figuraban dados de alta en el mismo día en distintas provincias de España. En total, hay 36 personas investigadas y 12 detenidas por su presunta implicación en delitos contra la Seguridad Social, Hacienda, falsedad documental y usurpación de identidad.
Empresas fantasma para generar derecho a prestaciones
El mecanismo era el habitual en estos casos con el objetivo de poder tener acceso a prestaciones. La trama creaba empresas sin actividad real que daban de alta a trabajadores en la Seguridad Social. De este modo, estos trabajadores cotizaban a la Seguridad Social, lo justo y necesario para luego poder solicitar una prestación por desempleo en el SEPE.
Al menos 30 personas llegaron a cobrar estas ayudas tras figurar como trabajadores en estas sociedades. En muchos casos, después abandonaban España mientras seguían percibiendo el dinero público.
Las sociedades utilizadas tenían domicilios falsos, ausencia total de actividad económica y administradores que no podían ser localizados o actuaban como testaferros.
En algunos casos, las empresas estaban registradas en viviendas particulares o espacios de coworking donde no se desarrollaba ninguna actividad real.
Trabajos imposibles: en varias provincias el mismo día
Es cierto que en España una persona puede trabajar en dos empresas a la vez (o incluso más si el tiempo y los horarios lo permiten). Pero lo llamativo de este caso y que destapó el fraude fue la detección de trabajadores dados de alta simultáneamente en empresas ubicadas en provincias
Uno de los aspectos que destapó el fraude fue la detección de trabajadores dados de alta simultáneamente en empresas ubicadas en provincias lejanas entre sí. Incluso llegaban a parecer como activos el mismo día en distintos puntos del país.
Este patrón permitió a los investigadores confirmar que no existía una relación laboral real, sino una simulación para acceder a prestaciones del SEPE.
Una asesoría, clave en el fraude
La investigación también apunta a una asesoría que gestionaba toda la operativa administrativa. Se encargaba de tramitar altas y bajas en la Seguridad Social, emitir nóminas y generar documentación falsa utilizando certificados digitales de los administradores.
Además, se detectaron facturas por servicios poco claros y discrepancias entre los ingresos declarados y los movimientos bancarios, lo que podría implicar también fraude fiscal.

