Una camarera denunció trabajar a 12 °C sin calefacción, fue despedida, ganó 23.000 € de indemnización y la cafetería acabó cerrando tras el fallo

El tema de la temperatura en el trabajo es algo serio, de ahí a que en España se sancione a las empresas que no tomen medidas para que el entorno laboral del trabajador sea seguro. Pero España no es el único país que protege a sus trabajadores frente a temperaturas no adecuadas en el trabajo, en Inglaterra también y prueba de ello es el caso de Leila Ayad, una camarera que de una cafetería del céntrico barrio de Covent Garden, en Londres.

Durante el invierno de 2023, el local operaba con la puerta abierta y sin calefacción, lo que obligaba a los empleados a trabajar a temperaturas que descendían por debajo de los 12 grados centígrados.

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Estas condiciones incumplían las recomendaciones del Departamento de Salud y Seguridad británico, que establece un mínimo de 16 grados para entornos laborales cerrados. Ayad expresó su malestar a través del chat grupal de la empresa, señalando que necesitaba usar tres capas de ropa y un chaleco térmico para resistir el frío.

La empresa ignoró las quejas y empeoró la situación

La dirección del establecimiento, encabezada por Alice Churchill, respondió que no se instalaría calefacción debido a un incidente previo con un calentador que estuvo a punto de provocar un incendio. A pesar de la insistencia de Ayad, llegando incluso a responsabilizarse del uso de la calefacción para evitar accidentes, la situación no cambió.

Pero la cosa no iba a terminar ahí, ya que como suele decirse un trabajador que reclama derechos, es un trabajador molesto y por eso, al poco tiempo, fue convocada a una reunión con los propietarios. Allí se le reprochó impuntualidad, desorden en el almacén y comentarios negativos realizados durante la fiesta de Navidad. A partir de ese momento, se le redujo la jornada laboral con el argumento de que no había suficientes horas disponibles. En otras palabras, la empresa estaba tomando represalias contra ella, posiblemente para invitarla a que se fuera del trabajo por voluntad propia (despido silencioso).

Sin embargo, como eso no ocurrió, tres meses más tarde, fue despedida por correo electrónico. En el escrito, la empresa justificaba su decisión al considerar que su trabajo no había mejorado tras la reunión que mantuvieron meses atrás (en las que se le acusaba principalmente de no llegar puntualmente a su trabajo). Además, no recibió compensación por sus vacaciones acumuladas ni por los salarios pendientes.

El tribunal falló a su favor y marcó un precedente

Ayad decidió llevar su caso a los tribunales reclamando el dinero que le debían y alegando que su despido era improcedente y que todo se debía principalmente a sus quejas por la temperatura del local. El juez determinó que sus quejas eran legítimas y que estaban hechas en beneficio de todos los trabajadores. Además, declaró que la trabajadora fue despedida injustamente, al considerar que había realizado divulgaciones protegidas por la ley en materia de salud y seguridad laboral.

Como resultado, el tribunal condenó a la empresa a indemnizar a la trabajadora con 23.074 euros por despido improcedente y otros conceptos no abonados.

Casualidad o no, tras esta sentencia, Whipped Café cerró sus puertas de forma definitiva. Su empresa matriz, WL Retail, inició un proceso de liquidación, tal vez el coste de este caso fuera demasiado para afrontarlo.

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