El reciente despido de un trabajador en la planta de Acerinox en Palmones (CĂĄdiz) ha generado una oleada de indignaciĂłn entre los empleados y sindicatos. El afectado, un gruista que habĂa sido muy activo durante la huelga de mĂĄs de cuatro meses que terminĂł en junio de 2024, ha sido despedido este 16 de septiembre. Los sindicatos consideran que este despido es una represalia por parte de la empresa por su participaciĂłn en la Ășltima huelga que durĂł cuatro meses y medio en la fĂĄbrica.
Tal y como se ha podido conocer, la empresa le entregĂł la carta de despido disciplinario acusĂĄndolo de haber cometido varias infracciones. Algo que llegĂł de manera inesperada, pues segĂșn relatan los trabajadores, se le notificĂł su despido en la oficina principal de la fĂĄbrica sin previo aviso ni posibilidad de realizar alegaciones. Acompañado por dos vigilantes de seguridad, fue obligado a vaciar su taquilla y abandonar las instalaciones inmediatamente. Para los sindicatos, este trato fue humillante y similar al de un «delincuente».
Los motivos que alega la empresa en la carta de despido
La empresa, por su parte, alegĂł que el trabajador cometiĂł varias infracciones, como tomar descansos excesivos y no cumplir con las normativas de seguridad al no utilizar el equipo de protecciĂłn individual (EPI). Sin embargo, el sindicato AsociaciĂłn de Trabajadores del Acero (ATA) considera estas acusaciones desproporcionadas, señalando que no se le advirtieron tales faltas antes de proceder al despido, y denunciando que las pruebas presentadas, como grabaciones de cĂĄmaras de seguridad, violan la normativa laboral que prohĂbe la vigilancia de los empleados en ĂĄreas de descansoâ.
Protestas y nuevas movilizaciones
El despido ha despertado el temor entre el resto de la plantilla de que puedan producirse mĂĄs acciones similares, ya que la empresa podrĂa estar buscando castigar a los empleados que participaron en las protestas. JosĂ© Antonio GĂłmez Valencia, portavoz de ATA, ha convocado una asamblea de urgencia a las puertas de la planta, donde denunciĂł el trato hacia el trabajador y advirtiĂł que cualquier empleado podrĂa estar en riesgo de sufrir represalias similaresâ.
Los sindicatos que no firmaron el reciente convenio colectivo estĂĄn preparando nuevas movilizaciones para exigir la reincorporaciĂłn del trabajador y evitar mĂĄs despidos injustificados. La tensiĂłn vuelve a escalar en la factorĂa, poniendo en riesgo la estabilidad laboral tras la tregua alcanzada con el fin de la huelga.
¿Qué pasarå con el despido de este trabajador?
Ahora la empresa tendrĂĄ que demostrar que el trabajador ha cometido dichas faltas, si no es asĂ el despido serĂĄ declarado improcedente. Sin embargo, como se ha comentado, la empresa tendrĂa en su poder grabaciones de cĂĄmaras de seguridad que confirmen estas faltas, aunque el sindicato asegura que esas grabaciones violan la normativa laboral, por lo que no podrĂan servir como prueba (incluso si dichas grabaciones confirmaran lo que la empresa dice). En este sentido tenemos ejemplos como el despido improcedente de una trabajadora que fue pillada por las cĂĄmaras de seguridad orinando en los recipientes de cocina.

Ahora bien, si el trabajador puede demostrar que se trata de una represalia por ejercer su derecho a la huelga (artĂculo 4 del Estatuto de los Trabajadores y artĂculo 28 de la ConstituciĂłn Española) su despido serĂĄ declarado nulo, por lo que la empresa estarĂa obligada a reincorporar al trabajador y ademĂĄs pagarle los salarios de tramitaciĂłn.

