El Tribunal Superior de Justicia de La Rioja ha desestimado conceder la incapacidad permanente a una trabajadora al considerar que su lesión no le anula su capacidad laboral para ejercer su profesión, que es la de ayudante de cocina.
La trabajadora sufría un trastorno depresivo agravado tras sufrir un accidente doméstico en 2018, cuando se quemó con aceite hirviendo la mano derecha y le tuvieron que amputar dos dedos.
La incapacidad permanente es la situación por la que, debido a una enfermedad o accidente, el trabajador ve reducida o anulada su capacidad para trabajar. Cuando se reconoce la incapacidad permanente, el trabajador recibe una pensión compensatoria, que varía según el grado de incapacidad y las aportaciones que haya realizado a la Seguridad Social.
El 3 de marzo esta trabajadora inició un proceso de incapacidad temporal derivado de enfermedad común, cobrando la prestación correspondiente. La Dirección Provincial del INSS riojano denegó su solicitud porque sus lesiones no disminuían suficientemente su capacidad laboral, una decisión confirmada posteriormente por el Juzgado de lo Social nº 1 de Logroño.
En su recurso, la trabajadora incluyó un informe médico que daba cuenta de otras patologías que sufría en su rodilla derecha, en su hombro izquierdo y una dolencia lumbar.
Igualmente, alegó que la resolución administrativa no detallaba de forma completa y exacta las limitaciones de la cocinera: amputación parcial de los dedos 4º y 5º de la mano derecha con abolición de la capacidad prensil, agravación del cuadro psiquiátrico de trastorno ansioso depresivo, cuadros vasovagales con pérdida de consciencia y caídas al suelo y adicción al alcohol, entre otras.
Sus dolencias no la limitan
A pesar de incluir estas nuevas dolencias, el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja en su sentencia 91/2024 entiende que estas dolencias no anulan la capacidad laboral, por lo que puede seguir realizando su trabajo.
En cuanto a las derivadas del consumo de alcohol y las de carácter psíquico, los magistrados exponen que, por el momento, se encuentra sin beber, con una evolución favorable tras su ingreso en Proyecto Hombre y siguiendo un tratamiento ambulatorio.

