Desde que entró en vigor la Ley 7/2023, de 28 de mayo para mejorar las condiciones en el cuidado de mascotas y sobre todo evitar el maltratado y el abandono, muchos trabajadores que tienen mascotas se han preguntado si pueden pedir un permiso de trabajo para cuidar a una mascota o incluso por el fallecimiento de este.
El Estatuto de los Trabajadores recoge un permiso por el fallecimiento de un familiar, pero aunque para muchos dueños, las mascotas no son solo animales, son miembros de pleno derecho de la familia, el Estatuto de los Trabajadores no lo contempla así y, por tanto, no hay derecho a permisos en este aspecto.
La empresa española Patitas&Co no ha opinado lo mismo y se ha convertido en la primera compañía del país que sí concede a sus empleados tres días de permiso retribuido por el fallecimiento de su mascota. Una iniciativa que responde a una demanda social creciente que busca reconocer el fuerte vínculo social que muchas personas tienen con sus animales de compañía.
Una política que nace con el corazón
Según comunicó la empresa, esta medida “nace del corazón” y responde a una necesidad real de los trabajadores: «Sabemos lo que significa perder a un compañero peludo, emplumado o escamoso«, afirman desde la compañía. El objetivo es validar el dolor de los empleados, permitirles procesar su duelo y fomentar un entorno laboral más humano. Y es que la pérdida de uno de estos seres queridos puede causar un profundo dolor, similar al de perder a un familiar cercano.
Además de atender a sus propios empleados, Patitas&Co quiere ir más allá. Uno de sus objetivos es impulsar una modificación legal que permita que este derecho no dependa de la voluntad de cada empresa, sino que esté recogido en la legislación laboral española.
¿En contradicción con la Ley de Bienestar Animal?
Algunos expertos consideran que esta falta de reconocimiento podría entrar en contradicción con la Ley de Bienestar Animal, la cual obliga a los cuidadores a garantizar los cuidados sanitarios necesarios para sus animales. No poder atender a una mascota enferma por no tener permiso laboral podría poner al trabajador en una posición difícil, e incluso exponerle a sanciones.

