Un funcionario jefe de unidad es despedido después de que descubrieran que pasaba parte de su jornada laboral en bares y simulaba seguir trabajando

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña avala el despido disciplinario de un responsable de Servicios Sociales que abandonaba su puesto sin fichar las salidas y aparentaba permanecer en el ayuntamiento.

Un funcionario que ocupaba el cargo de jefe de unidad de Servicios Sociales en un ayuntamiento catalán ha sido despedido después de que una investigación descubriera que se ausentaba de forma reiterada de su puesto, pasaba parte de su jornada laboral en bares y hacía creer que seguía trabajando en las dependencias municipales.

El caso acabó en los tribunales, pero la Justicia ha terminado dando la razón al consistorio. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha confirmado el despido disciplinario al considerar acreditado que el empleado abandonaba su puesto de trabajo y simulaba permanecer en él.

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El trabajador llevaba en el ayuntamiento desde 2007 y ocupaba un puesto de responsabilidad como jefe de unidad. Su jornada era de 35 horas semanales, de las que cinco horas debían realizarse de forma presencial cada día  entre las 9:00 y las 14:00 hora y las 2 horas restantes en horario flexible.

Con el paso de los meses, el consistorio empezó a sospechar que el funcionario no estaba cumpliendo su horario. Ante estas dudas, decidió iniciar una investigación interna y contratar a una detective privada para comprobar qué estaba ocurriendo durante su jornada laboral.

Se iba de bares y no fichaba su salida

La investigación se desarrolló entre el 19 de abril y el 4 de mayo de 2023. Durante esos días, la detective comprobó que el funcionario abandonaba el edificio municipal en numerosas ocasiones sin dejar constancia de ello en el sistema de control horario. En algunas jornadas permaneció en el ayuntamiento apenas dos o tres horas, pese a que los registros reflejaban que seguía trabajando. También realizó múltiples entradas y salidas del edificio que nunca llegaron a quedar registradas.

En uno de los días investigados pasó gran parte de la jornada en bares, mientras que el sistema continuaba indicando que permanecía en su puesto de trabajo y cumpliendo su jornada laboral.

Fue entonces cuando el Ayuntamiento inicio un expediente disciplinario. El funcionario no negó las ausencias, pero intentó justificarlas por problemas personales, concretamente que estaba atravesando un proceso de divorcio complicado y que sufría problemas de salud mental y de alcoholismo.

También aseguró que en el ayuntamiento existía cierta flexibilidad en el cumplimiento del horario y que nunca había recibido advertencias de sus superiores por este tipo de comportamientos.

Pese a sus justificaciones, el consistorio le entregó la carta de despido disciplinario al considerar que el abandono del servicio y el incumplimiento notorio de sus funciones eran dos faltas muy graves.

La Justicia confirma el despido disciplinario

El funcionario recurrió la decisión, pero tanto el Juzgado de lo Social como posteriormente el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en su sentencia nº 3385/2026 (STSJ CAT 4769/2026)  concluyeron que las ausencias habían quedado acreditadas mediante los registros horarios y el informe de la detective privada.

Los magistrados subrayan que el ayuntamiento disponía de un sistema de fichaje que obligaba a todos los trabajadores a registrar las entradas, salidas y cualquier ausencia temporal del puesto de trabajo. Al no hacerlo estaba incumpliendo su obligación.

La Sala también rechaza que los problemas personales alegados por el funcionario justifiquen su comportamiento, ya que no quedó acreditada una enfermedad mental o una adicción al alcohol que afectara a su capacidad de decisión.

Por todo ello, el TSJC considera que existió una conducta grave, reiterada y contraria a las obligaciones del cargo, especialmente relevante al tratarse de un jefe de unidad, y confirma definitivamente la procedencia del despido disciplinario.

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