Un hombre creyó durante años que todavía podía recuperar más dinero tras su despido e incluso haber llegado a un acuerdo con la empresa. Al menos eso le aseguro su abogado, que todavía era posible presentar una nueva demanda para reclamar esas cantidades y le pidió 3.000 euros para iniciar el procedimiento.
Con el paso del tiempo, el letrado llegó a decirle que el juicio había sido ganado y que el dinero estaba pendiente de cobro por los retrasos de la Administración de Justicia. Pero nada de eso era cierto. La demanda nunca llegó a presentarse.
Ahora, la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado al abogado a un año de inhabilitación para ejercer la abogacía y a indemnizar con 2.000 euros a su cliente al considerar probado que fingió la existencia del procedimiento judicial y mantuvo el engaño durante años.
Una relación basada en la confianza
La historia se remonta a 2013. El perjudicado y el abogado mantenían desde entonces una relación profesional de plena confianza. El letrado ya había llevado otros asuntos de su cliente y le había asesorado en una reclamación económica frente a varias mercantiles.
En ese contexto, el abogado le aseguró que todavía podía reclamar determinadas cantidades de dinero. Para ello, le indicó que era necesario presentar una nueva demanda en los juzgados de Madrid.
Con ese objetivo, le pidió una provisión de fondos de 3.000 euros, una cantidad que el cliente terminó abonando para iniciar el procedimiento.
Una relación profesional basada en la confianza
La historia se remonta a 2013. El cliente había acudido al abogado por un conflicto laboral relacionado con su despido y las cantidades económicas que consideraba que le seguían adeudando varias empresas.
El letrado le asesoró en esas reclamaciones y le recomendó aceptar una cantidad de dinero ofrecida en un acuerdo transaccional. Según le trasladó entonces, podría reclamar el resto más adelante mediante nuevas acciones judiciales.
La relación entre ambos se prolongó durante años y se asentó en una plena confianza profesional. Precisamente esa confianza llevó al cliente a creer al abogado cuando este le aseguró que todavía existía la posibilidad de recuperar más dinero.
Con ese argumento, le indicó que era necesario presentar una nueva demanda en los juzgados y le pidió 3.000 euros en concepto de provisión de fondos, una cantidad que el perjudicado terminó entregándole para iniciar el procedimiento.
La demanda nunca se presentó
Sin embargo, la reclamación judicial jamás llegó a interponerse, ya que tal y como se ha demostrado y recoge la propia sentencia, el abogado sabía que ya no era posible presentar esa reclamación. Pese a ello, hizo creer a su cliente que el procedimiento existía y que se encontraba en marcha.
Con el paso de los años fue alimentando esa versión. Llegó incluso a asegurarle que la demanda había prosperado y que el dinero estaba pendiente de ser entregado, atribuyendo la demora al mal funcionamiento de las instituciones.
Para mantener el engaño, elaboró escritos dirigidos a organismos públicos que, según considera probado la Audiencia, nunca llegaron a presentarse.
Condenado por estafa y deslealtad profesional
La Audiencia Provincial de Sevilla en su sentencia 342/2025 (SAP SE 2945/2025) ha condenado al letrado como autor de un delito de estafa y otro de deslealtad profesional por mantener durante años el engaño a su cliente y cobrar dinero para una demanda que nunca llegó a interponer.
Por estos hechos, los magistrados le imponen seis meses de prisión, varias multas económicas, un año de inhabilitación para ejercer la abogacía y la obligación de indemnizar al perjudicado con 2.000 euros. Además, deberá asumir las costas del procedimiento.
Durante el juicio, la acusación particular también reclamó una indemnización de 20.000 euros por daños morales. Sin embargo, la Audiencia rechazó esta petición al considerar que no se aportó prueba suficiente que acreditara una afectación que justificara esa compensación adicional.

