La pandemia del coronavirus ha provocado grandes cambios en la forma de trabajar, a marcha forzada muchas empresas tuvieron que implantar el teletrabajo o disminuir la jornada laboral.

Tras la «obligación» de imponer el teletrabajo, muchas empresas han podido comprobar los beneficios que conlleva, y muchas ya se están planteando implantarlo de forma definitiva.
Otra de las medidas que se prevén que se incorporen para quedarse en las empresas es la jornada laboral de 4 días, es decir trabajar 4 días y librar 3. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, planteó hace unos días la posibilidad de introducir en su país la semana laboral de cuatro días para aumentar el tiempo libre y reactivar el consumo y la economía tras el confinamiento. También se han sumado a esta petición desde la principal patronal de Japón, Keidaren, que ha sugerido a las compañías que introduzcan esta medida junto con el trabajo en remoto y los turnos rotatorios para reducir los riesgos de transmisión del coronavirus y descongestionar el transporte público.
En España, la sección industrial de UGT ha propuesto que se establezca una jornada de 32 horas semanales repartidas en 4 días,
De una encuesta realizada por Henley Business School en Reino Unido a 2.000 empleados y 500 empresarios ingleses se extrae que el 77% de los trabajadores observan un vínculo claro entre una semana de cuatro días y una mejor calidad de vida personal.
Los defensores de esta jornada laboran alegan que con una jornada de 4 días se bajaría considerablemente el riesgo de contagios por coronavirus, bajando las aglomeraciones de personas en el transporte público y sobre todo mejorar la conciliación familiar y lo que más destacan es que al tener más tiempo de ocio, aumentara el consumo y gasto por parte de los ciudadanos.
La plataforma 4suma! quiere impulsar esta medida laboral, para aumentar la productividad en un momento crítico para las empresas y el mercado de trabajo.
Ahora es un buen momento para plantear cambios, ya que las empresas, trabajadores y clientes están más abiertos a estos
Pero lo que más puede echar para «atrás» es el salario, porque no queda muy claro que las empresas acepten pagar por una jornada de 32 horas semanales como si se hubiera trabajado 40 horas.
La plataforma 4suma! alega que se viene reduciendo la jornada de trabajo desde el siglo XIX hasta hoy y los salarios han ido subiendo o bajando en función del momento de la historia, no de la jornada laboral, haciendo hincapié en que se debe hacer un esfuerzo en que España sigua una línea de mejora en la productividad.
Sin embargo muchos empresarios no están de acuerdo con esto, y aseguran que una reducción de la jornada a cambio de un mismo salarios puede incrementar los costes salariales en aquellas actividades que no dependen tanto de la motivación y cumplimiento de objetivos individuales, sino de cobertura de actividad por turnos o de horarios de apertura o atención a clientes. Existen otras alternativas como la flexibilidad, que no implicarían acortar la semana laboral un día, pero aportarían ventajas o los mismo beneficios que una jornada de 4 días.
En España la empresa andaluza DELSOL fue la primera en implantar la jornada de 4 días semanales antes del estado de alarma, sin afectar a los salarios de los trabajadores ni a la productividad de la empresa.

