Pidió la baja voluntaria, la firmó y luego reclamó el despido: la Justicia lo rechaza y confirma que fue decisión propia

Una trabajadora intentó impugnar su dimisión tras firmarla en una reunión con la empresa, pero el tribunal considera que entendía perfectamente lo que hacía

Al igual que una empresa puede despedir a un trabajador por diferentes causas, el trabajador puede irse de la empresa solicitando la baja voluntaria. Sin embargo, conviene tener en cuenta las consecuencias de firmar dicha renuncia como no tener derecho a indemnización y tampoco a prestación por desempleo.

Es lo que le ha ocurrido a una trabajadora que solicitó a la empresa que le redactará la carta de renuncia para firmarla. Sin embargo, luego demandó a la empresa por despido, aunque su reclamación ha sido rechazada por la Justicia.

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El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha sido claro al confirmar que no hay despido y que su salida fue una decisión propia y válida, por lo que no existe derecho a indemnización.

Una reunión que terminó con una firma

La trabajadora, empleada como gerocultora en una residencia, fue citada tras su turno para mantener una reunión con la directora y una supervisora.

En ese encuentro, la empresa le trasladó que existían quejas de familiares sobre su forma de trabajar. Fue entonces cuando la empleada expresó que no estaba a gusto y que quería dejar el puesto. Es más indicó que ya tenía otro empleo.

Por ello, solicitó a la empresa que le preparara una carta de baja voluntaria para firmarla. La empresa accedió a su solicitud y le entregó la carta de baja voluntaria informándole de las consecuencias de su firma.

Intentó convertir la dimisión en despido

Tiempo después, la trabajadora demandó a la empresa alegando que su baja voluntaria no era como tal y que fue un despido. En defensa indicó que no comprendía bien el documento que firmó y que no existía una voluntad real de dejar el empleo. Es decir, alegaba que había sido engañada para firmar su baja voluntaria.

Además, defendía que hubo circunstancias posteriores que demostraban que la relación laboral no se había extinguido de forma efectiva.

La Justicia rechaza que fuera un despido

Sin embargo, tanto el Juzgado de lo Social como luego el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco desestimaron su demanda y recurso confirmando que fue una baja voluntaria.

El tribunal en su sentencia 734/2026 (STSJ PV 1122/2026) considera probado que fue la propia trabajadora quien pidió la carta y firmó el documento de forma clara entendiendo el contenido y las consecuencias de su firma.

Las pruebas testificales de la directora y la coordinadora fueron clave para probar que no existió coacción ni presión por parte de la empresa para que firmara la baja voluntaria.

La trabajadora no aportó ninguna prueba que pudiera confirmar su versión. Algo que por ejemplo si pudo hacer otra trabajadora a la que coaccionaron para firmar su baja voluntaria.

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