La CEOE quiere aumentar los controles sobre los trabajadores que acumulan varias bajas médicas a lo largo del año. La patronal española ha reclamado una mayor vigilancia de las incapacidades temporales por enfermedades comunes, especialmente entre quienes registran procesos de baja de forma recurrente. Una petición que llega en un momento en el que las ausencias laborales preocupan a las empresas, aunque la propia organización empresarial reconoce que las listas de espera sanitarias también están alargando el tiempo que los empleados necesitan para recuperarse.
La propuesta la planteó Rosa Santos, directora del Área de Empleo, Diversidad y Protección Social de la CEOE, durante el Foro de Absentismo Laboral organizado el 20 de octubre por la Confederación Empresarial Navarra (CEN). Allí defendió que se refuercen las revisiones de determinadas incapacidades temporales, dejando fuera de ese mayor control a los trabajadores que padecen enfermedades crónicas, graves o muy graves. Precisamente esta postura es la que coincide con Feijóo.
La CEOE señala a los trabajadores que acumulan más bajas médicas
Durante su intervención, Santos puso el foco en los trabajadores a los que denominó «repetidores» o «hiperfrecuentadores», en referencia a quienes acumulan varios procesos de incapacidad temporal. Para justificar la necesidad de reforzar la supervisión, citó datos de la AIReF, según los cuales el 25% de los trabajadores concentra el 55% de las bajas médicas.
La representante de la patronal defendió intensificar los controles sobre determinadas enfermedades, excluyendo de ese refuerzo a los pacientes crónicos y a quienes padecen patologías graves o muy graves. La propuesta se centra especialmente en las bajas por contingencias comunes, aquellas que se producen por enfermedades o accidentes que no tienen su origen en el trabajo.
Actualmente, las mutuas ya pueden realizar un seguimiento de estas bajas y citar a los trabajadores para reconocimientos médicos, aunque no tienen la última palabra sobre el alta cuando se trata de una enfermedad común. Estas revisiones también tienen consecuencias para los empleados, ya que no acudir sin una causa justificada a una revisión convocada por la mutua puede provocar la suspensión de la prestación.
Según las cifras expuestas por la CEOE, durante 2025 faltaron diariamente al trabajo en España una media de 1,7 millones de personas, de las que 1,5 millones se encontraban de baja por contingencias comunes. Santos también cifró en 33.000 millones de euros el coste anual del absentismo, con 16.000 millones asumidos por la Seguridad Social y otros 17.000 millones por las empresas.
El presidente de la CEN, Manuel Piquer, respaldó la necesidad de actuar sobre unas cifras que considera «abrumadoras» y advirtió de las dificultades que estas ausencias generan en las pequeñas y medianas empresas, donde no siempre resulta posible sustituir a un trabajador durante su baja.
La patronal reconoce que las listas de espera están alargando las bajas
La petición de reforzar los controles estuvo acompañada de un reconocimiento por parte de la propia CEOE sobre los problemas del sistema sanitario. Rosa Santos admitió que las listas de espera y la falta de recursos pueden impedir que los trabajadores reciban a tiempo las pruebas, tratamientos o intervenciones que necesitan para recuperarse.
«Primero tenemos un problema de salud», afirmó la representante empresarial, quien explicó que los retrasos sanitarios terminan provocando que el trabajador no se cure en el tiempo previsto. Una situación que también preocupa en Navarra, donde la CEN reclama mejorar la coordinación entre los médicos de familia, las mutuas, las empresas y el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).
Los datos presentados durante el encuentro muestran precisamente que las bajas médicas están durando más, aunque se registren menos procesos. Durante el primer semestre de 2026, la incidencia de las bajas por contingencias comunes en Navarra descendió un 6,4%, hasta los 270,49 procesos por cada 1.000 trabajadores. Sin embargo, su duración media aumentó un 21,2%, hasta alcanzar los 34,81 días.
Las bajas más prolongadas concentran buena parte de las jornadas de ausencia. Los procesos finalizados que superaron los doce meses representaron únicamente el 2,45% del total, pero acumularon el 42,54% de los días perdidos. Además, cerca del 16% de las bajas que seguían activas ya superaban el año de duración.
Entre las enfermedades que explican buena parte de estas ausencias destacan los trastornos musculoesqueléticos y los problemas de salud mental, que concentran el 64% de las jornadas perdidas por incapacidad temporal, según los datos expuestos por la CEN. Las patologías relacionadas con la salud mental aumentaron un 18,6% respecto al año anterior y se situaron un 78,7% por encima de los niveles anteriores a la pandemia.

