Fue a arreglar una avería y murió asfixiado: la juez absuelve a la empresa porque el trabajador no se puso la máscara

Un trabajador murió asfixiado en una fábrica de Navarra mientras intentaba reparar una avería. La juez ha absuelto a los cinco responsables de la empresa al considerar que la víctima no llevaba puesta la máscara de protección respiratoria, a pesar de tener el equipo a su disposición.

El accidente ocurrió en septiembre de 2019 en una empresa de Cáseda dedicada a la fabricación de envolturas para la industria cárnica. El operario, que trabajaba a través de una empresa de trabajo temporal, desempeñaba tareas como ayudante en la zona húmeda cuando, de madrugada, se rompió una de las líneas de producción.

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Según la sentencia, el trabajador entró en el habitáculo donde se encontraban las cubas para intentar reparar la avería. En el interior se acumulaban gases tóxicos, entre ellos disulfuro de carbono y ácido sulfhídrico, generados por la producción de tripa celulósica. Al no llevar la máscara de protección obligatoria, se desvaneció y cayó dentro de la cuba, que contenía unos veinte centímetros de líquido. Murió asfixiado pocos segundos después. Otro compañero trató de socorrerlo, también sin protección, y resultó gravemente intoxicado. Solo los trabajadores que entraron después con la máscara puesta pudieron rescatar a ambos sin sufrir daños.

La juez exime a los directivos

El caso llegó al Juzgado de lo Penal número 2 de Pamplona, donde cinco responsables de la empresa fueron juzgados por un delito contra la seguridad de los trabajadores y otro de homicidio por imprudencia profesional. La Fiscalía y la acusación particular pedían cuatro años de prisión para cada uno de ellos.

Finalmente, la magistrada los absolvió. En su sentencia, que puede ser recurrida ante la Audiencia de Navarra, concluye que la empresa sí había proporcionado los medios de seguridad necesarios y que el accidente se produjo porque los trabajadores no los usaron correctamente.

“No es cierto que los acusados no pusieran a disposición de los trabajadores los medios necesarios para desarrollar su actividad con seguridad e higiene. Los dos trabajadores tenían las máscaras de protección y no las utilizaron”.

La juez señala además que seis compañeros declararon haber visto que ni el fallecido ni el herido llevaban la máscara en el momento del accidente. Sus testimonios fueron coincidentes y considerados veraces.

“Si hubiese llevado la máscara puesta, no se habría desvanecido dentro de la cuba. Y aunque por un casual se hubiese caído, podría haber salido por sus propios medios”.

¿Hasta dónde llega la responsabilidad del trabajador?

La sentencia ha reabierto el debate sobre la responsabilidad en los accidentes laborales. La juez atribuye la causa del fallecimiento a la imprudencia individual del trabajador, mientras considera que la empresa cumplió con sus obligaciones preventivas.

Sin embargo, desde el ámbito sindical se recuerda que la seguridad laboral no se limita a entregar equipos, sino también a garantizar su uso y vigilar las condiciones de trabajo, especialmente en el caso de empleados de ETT o subcontratas, que suelen tener menor estabilidad y formación.

Un problema que se repite

La siniestralidad laboral sigue sin dar tregua. Según los datos del sindicato USO, 363 personas murieron por accidentes de trabajo en el primer semestre de 2025, ya sea durante su jornada o en el trayecto “in itinere”. Son más que en el mismo periodo del año anterior, lo que supone una media de dos fallecimientos al día.

El sindicato advierte de que la mayoría de las víctimas son hombres y que la mortalidad crece especialmente en sectores como la construcción, donde solo en los seis primeros meses del año perdieron la vida 87 trabajadores.

Casos como este no son aislados. En el ámbito sanitario, por ejemplo, una médica de la Comunitat Valenciana fue indemnizada con casi 30.000 euros tras contagiarse de COVID-19 en su centro de salud y sufrir secuelas porque no recibió los equipos de protección adecuados.

Estos hechos reabren un debate que parece no tener fin: ¿basta con que las empresas proporcionen los medios de protección o deben garantizar que se usen siempre? Una pregunta que, lamentablemente, sigue repitiéndose cada vez que alguien muere intentando ganarse la vida.

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