El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha confirmado el despido disciplinario sin derecho a indemnización de una trabajadora de Pull&Bear que utilizó el permiso de 5 días por hospitalización para irse de vacaciones.
La trabajadora era encargada de una tienda Pull&Bear en Barcelona, llevaba más de siete años trabajando para la empresa con un contrato indefinido y un salario de más de 38.000 euros brutos al año. Pero vio como su trayectoria laboral en la compañía se fue al ‘traste’.
En julio de 2022, solicitó un permiso retribuido de cinco días por la hospitalización de su madre en Santiago de Compostela. Hasta ahí, todo parecía estar en regla. Pero la empresa descubrió que había utilizado el permiso para irse de viaje.
La trabajadora tenía un historial de irregularidades y esto último fue lo que culminó con su despido
Su última acción fue la gota que derramó el vaso, pues la raíz de este conflicto laboral no fue solo el mal uso del permiso, sino un historial acumulado de irregularidades. La trabajadora ya había sido sancionada a principios de 2022 por no seguir los procedimientos de la empresa respecto a los horarios y fichajes.
Como encargada, tenía la obligación de organizar y comunicar los turnos de trabajo al Departamento de Recursos Humanos y a la Dirección de Tienda, algo que no siempre hacía correctamente. Además, se detectaron días en los que fichaba la entrada, pero no la salida, lo que impedía a la empresa llevar un estricto control de las horas trabajadas.
Lo más grave vino cuando, tras haber solicitado un permiso para cuidar a su madre hospitalizada, se descubrió que el 7 y 8 de julio (los dos primeros días del permiso) estaba disfrutando de unos días en las Islas Baleares con amigos. Las pruebas fueron contundentes: fotos publicadas en redes sociales y reconocidas por un testigo en el juicio. No fue hasta el 9 de julio que la empleada voló a Santiago de Compostela, y regresó a Barcelona el 13. Este uso indebido del permiso fue considerado por la empresa como una falta muy grave.
Además, la plantilla de la tienda también reportó que la organización del trabajo era deficiente. No se entregaban calendarios mensuales con previsión suficiente, lo que afectaba directamente a la planificación personal de los empleados. Incluso una jefa de sección tuvo que intervenir y contactar al comité de empresa para denunciar la situación.
Todo ello propició que finalmente la cadena de tiendas de moda le entregara la carta de despido disciplinario.
La trabajadora negó los hechos
La empleada impugnó su despido, alegando que no había hecho un uso indebido de su permiso de hospitalización y que, por tanto, el despido no está justificado, por lo que solicitaba que este fuera declarado improcedente o nulo (por nulidad objetiva).
En su defensa, afirmó que los días 7 y 8 de julio (los días que se fue de viaje con los amigos) ya los tenía solicitados como vacaciones con antelación, y que pidió el permiso por hospitalización de su madre cuando se enteró posteriormente de la operación. Afirmó que su estancia en Baleares no afectó al cuidado de su madre, ya que se desplazó a Santiago el 9 de julio.
También manifestó que existía una enemistad manifiesta por parte de la jefa de sección que declaró en su contra, con el objetivo de quitar credibilidad a los testimonios que sostenía su mala gestión. Sobre la sanción que recibió en enero de 2022, alegó que no recurrió, no por conformidad, sino para no poner en riesgo el cobro de un bonus vinculado a resultados.
La Justicia confirma su despido disciplinario
A pesar de estas alegaciones, tanto el Juzgado de lo Social número 27 de Barcelona como el Tribunal Superior de Justicia en su sentencia 3691/2024 rechazaron sus alegaciones.
El tribunal consideró que había quedado acreditado no solo el mal uso del permiso, sino también una gestión negligente y persistente en el tiempo. Subrayó que en cargos de confianza como el suyo, cualquier abuso de las normas laborales (como modificar horarios sin autorización o justificar ausencias de forma indebida) tiene un mayor impacto organizativo y en la moral del equipo.
Además, recordó un principio jurídico importante: cuando el incumplimiento del trabajador es grave y afecta a la confianza necesaria en la relación laboral, el empresario tiene la facultad de extinguir el contrato por despido disciplinario (artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores).
De modo que la decisión de Pull&Bear de despedirla es proporcionada, por lo que confirma su despido disciplinario sin derecho a indemnización.

