Un informe europeo revela que la subida del SMI en España no hundió el empleo peor pagado, pero tampoco garantiza reducir la desigualdad salarial

Eurofound analiza los efectos de la subida histórica del SMI de 2019 y observa que el empleo en las ocupaciones peor remuneradas aumentó aquel año. El estudio también encuentra que elevar el salario mínimo ayuda a acercar los sueldos más bajos a los intermedios, aunque sus efectos sobre la desigualdad general son más limitados.

España aprobó en 2019 una de las mayores subidas del salario mínimo de su historia, pasando de los 735,90 a 900 euros mensuales brutos, un incremento del 22,3% que afectó directamente alrededor del 7% de los asalariados. Aquella subida puso el foco en los trabajadores con los sueldos más bajos y en las posibles consecuencias para sus puestos de trabajo, como por ejemplo que se redujeran las jornadas o incluso que las empresas redujeran los puestos de trabajo para hacer frente al coste de la subida.

Ahora, un informe de la Unión Europea ha examinado lo ocurrido y recoge que el empleo y las horas trabajadas en las ocupaciones peor remuneradas analizadas aumentaron durante aquel año, sin que se observara una caída inmediata tras la subida.

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La investigación también encuentra diferencias entre mejorar los sueldos más bajos y reducir la desigualdad salarial de todo un país. Eurofound, la agencia europea especializada en condiciones de vida y trabajo, observa que los incrementos del salario mínimo están relacionados con una menor distancia entre quienes menos cobran y los trabajadores con salarios intermedios. Sin embargo, no encuentra una relación sistemática entre las subidas del SMI y una reducción de la desigualdad salarial general.

Qué ocurrió con el empleo en España tras la subida del salario mínimo de 2019

El estudio Low-paid jobs: Employment trends and impact of minimum wage policies, analiza la evolución del empleo y los salarios mínimos en los países de la Unión Europea entre 2001 y 2024. Entre los casos examinados aparece España, donde el fuerte incremento de 2019 permite observar cómo evolucionaron las ocupaciones con sueldos más bajos.

La subida elevó el salario mínimo anual de 10.302,60 a 12.600 euros brutos, lo que supuso 164,10 euros más en cada una de las 14 pagas para un trabajador a jornada completa que cobrara exactamente el mínimo anterior. El cambio afectó especialmente a quienes tenían los sueldos más bajos en actividades donde los salarios suelen situarse cerca del mínimo legal.

Para estudiar la evolución del empleo, Eurofound examinó tanto el número de personas ocupadas como las horas trabajadas. En España, los dos indicadores aumentaron en 2019 dentro de las ocupaciones de bajos salarios analizadas. Los datos muestran, por tanto, que la subida histórica del SMI no coincidió con una pérdida inmediata de puestos de trabajo en ese grupo de empleos.

Los investigadores señalan, no obstante, que la evolución del mercado laboral depende de varios factores. El crecimiento de la actividad económica, las necesidades de contratación de las empresas y los cambios en cada sector también influyen en el número de trabajadores. Por ese motivo, el informe no atribuye directamente el aumento del empleo a la subida del salario mínimo.

La situación cambió con la llegada de la pandemia y durante 2020 y 2021, varias de las ocupaciones peor remuneradas registraron caídas del empleo y de las horas trabajadas, especialmente en actividades relacionadas con la hostelería y determinados servicios. Eurofound vincula buena parte de ese deterioro con la crisis sanitaria y las transformaciones que provocó en el mercado laboral.

En algunas de estas ocupaciones, los niveles de empleo y horas trabajadas todavía no se habían recuperado completamente en 2024. El estudio muestra además que los puestos peor pagados suelen sufrir más durante las crisis económicas, mientras que los empleos con salarios elevados presentan una evolución generalmente más estable.

La subida del SMI reduce las diferencias entre los sueldos más bajos, pero no toda la desigualdad

El otro gran resultado de la investigación aparece al comparar cómo evolucionan los salarios y Eurofound encuentra que las subidas del mínimo legal están asociadas a una reducción de la distancia entre los trabajadores peor pagados y quienes cobran salarios intermedios. En otras palabras, los sueldos de la parte más baja pueden acercarse a los de quienes cobran algo más, una mejora que afecta directamente a la distribución de las remuneraciones.

El análisis cambia cuando se incluyen todos los niveles salariales y es cuando los investigadores no encuentran una relación estadística sólida y sistemática entre el aumento del salario mínimo y una reducción de la desigualdad del conjunto de trabajadores, donde también entran las remuneraciones medias y elevadas.

Los datos españoles muestran precisamente que ambos indicadores pueden evolucionar de forma diferente. Entre 2006 y 2023, la desigualdad salarial general aumentó un 3,4% en España, frente a una reducción del 3% en el conjunto de la Unión Europea. En cambio, durante ese mismo periodo, la distancia entre los salarios más bajos y el salario mediano disminuyó un 4,6% en España, mientras que en la UE se redujo un 1,2%.

El salario mediano es el que deja a la mitad de los trabajadores por encima y a la otra mitad por debajo. Su comparación con los sueldos más bajos permite observar si quienes menos cobran están acercándose al resto de asalariados, aunque las diferencias entre todos los niveles de remuneración puedan seguir aumentando.

Estas cifras abarcan un periodo anterior y posterior a la subida española de 2019, por lo que reflejan una evolución salarial más amplia. Además, los trabajadores que cobran por encima del salario mínimo no tienen garantizada una subida automática de su sueldo cada vez que aumenta el SMI. Sus remuneraciones también dependen de los convenios colectivos, los acuerdos salariales y las condiciones de cada empresa.

Además, en España, no siempre la subida del SMI no siempre se traslada de la misma manera a todas las nóminas y muchos trabajadores que se situaban por encima del salario mínimo, pasar a la lista de trabajadores que cobran SMI. Esto se debe a la compensación y absorción salarial.

Eurofound señala que mejorar los salarios y reducir las diferencias entre trabajadores requiere actuar también sobre otros aspectos del mercado laboral. Entre ellos aparecen la negociación colectiva, la formación, las inversiones que permitan aumentar la productividad y las políticas fiscales y sociales.

Europa gana trabajadores en empleos de bajos salarios, aunque crecen más los mejor pagados

La investigación también analiza cómo ha cambiado la composición del empleo europeo durante las últimas décadas. Entre 2011 y 2024, el número de trabajadores en ocho grandes grupos de ocupaciones con salarios bajos aumentó un 11,6% de media entre los países de la UE, mientras que las horas trabajadas crecieron un 7,6%.

A pesar de ese aumento, los puestos peor remunerados perdieron peso dentro del mercado laboral y su participación en el empleo total disminuyó un 2,5%, mientras que su peso en el conjunto de horas trabajadas cayó un 5,2%. La diferencia se explica por el mayor crecimiento de otros empleos, especialmente aquellos con remuneraciones elevadas.

Eurofound identifica comportamientos distintos según la actividad y mientras determinadas ocupaciones de venta en comercios y trabajos manuales de la industria perdieron trabajadores, otras relacionadas con la atención sanitaria, los cuidados y la preparación de alimentos registraron aumentos. También observa que los empleos con salarios intermedios han perdido terreno en la estructura laboral europea.

El análisis estadístico encuentra otra relación entre el salario mínimo y estos cambios. Por cada aumento anual del 1% del salario mínimo real, el peso de los empleos peor pagados se reduce aproximadamente un 0,1%, mientras que el de los mejor remunerados aumenta un 0,06%. El salario mínimo real tiene en cuenta la evolución de los precios, por lo que permite medir cuánto mejora la remuneración una vez descontada la inflación.

Los autores advierten de que estos resultados reflejan asociaciones estadísticas y que también intervienen la productividad, los cambios tecnológicos, la actividad económica y las características de cada mercado laboral.

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