Garamendi carga contra el Gobierno por querer subir el salario mínimo en plena campaña electoral: «Es increíble»

El presidente de la CEOE acusa al Ejecutivo de utilizar su poder para acelerar la subida del SMI de 2027 y critica a los expertos elegidos por Yolanda Díaz. Los sindicatos reclaman un aumento del 7% que llevaría el salario mínimo por encima de los 1.300 euros.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha cargado contra el Gobierno por querer acelerar la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) de 2027 en plena campaña electoral. Para Garamendi es «increíble» la actuación del Gobierno y ha criticado a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, por convocar a los expertos encargados de preparar la respuesta de incremento y darle de plazo este mes.

Las declaraciones se produjeron este jueves durante un acto celebrado en la sede de la patronal con motivo del 25 aniversario de la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza (Aspel). Allí, Garamendi mostró su malestar por los planes del Gobierno de adelantar la negociación del salario mínimo, mientras los sindicatos reclaman una subida del 7% que lo situaría por encima de los 1.300 euros mensuales en 14 pagas.

Es increíble que el Gobierno esté utilizando el poder que tiene en plena campaña electoral para actuar de una manera que nosotros no entendemos

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El presidente de los empresarios fue especialmente crítico con el momento elegido para impulsar el incremento salarial señalando a Yolanda Díaz y la comisión de expertos que debe preparar la recomendación sobre el salario mínimo para el año 2027. Con un tono irónico, se refirió a «nuestra querida ministra de Trabajo» y aseguró que había convocado a «lo que ella denomina los expertos en el salario mínimo, porque no han tenido un empleo en su vida».

Ya el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, había señalado que la subida del SMI podría aprobarse antes de las elecciones, aunque también existe la posibilidad de hacerlo posteriormente. Sin embargo, dejar ya ‘firmada’ la subida evitaría como pasó en años anteriores tener que aprobarla con carácter retroactivo y que por ejemplo las empresas tuvieran que rehacer nóminas pasadas.

La patronal lleva años mostrando sus diferencias con el Ministerio de Trabajo por las sucesivas actualizaciones del salario mínimo, de hecho en las últimas subidas se cerró el acuerdo entre el Gobierno y los sindicatos. Desde el año 2020 no hay acuerdo para subir el SMI entre las tres partes implicadas, Gobierno, sindicatos y la patronal.

La CEOE rechaza que las empresas asuman más costes sin revisar los contratos públicos

Además del porcentaje de subida, Garamendi criticó las exigencias de los sindicatos sobre la absorción de los complementos salariales. La patronal rechaza que se impongan nuevas obligaciones a las empresas mientras siguen sin poder actualizar determinados contratos públicos para compensar el aumento de los costes laborales.

Los sindicatos desde el año pasado insisten al Gobierno de que debe impedir que las empresas utilicen determinados pluses para compensar los incrementos del SMI, lo que provoca que mucos trabajadores no noten la subida del salario, ya que en el cómputo global entre su salario bases y estos complementos iguala o supera la cuantía mínima.

El tratamiento de los complementos depende de las condiciones salariales y del convenio aplicable. Por ejemplo, una mejora voluntaria que aparece en la nómina puede intervenir en la compensación salarial cuando se cumplen los requisitos legales.

Garamendi también critica el absentismo y la falta de trabajadores

Durante su intervención, el presidente de la CEOE aprovechó para trasladar otras preocupaciones de las empresas, especialmente el absentismo laboral y las dificultades para encontrar trabajadores en determinados sectores. Garamendi aseguró que hay actividades, como la hostelería, donde las compañías tienen problemas para cubrir las vacantes.

También mostró su malestar porque, a su juicio, se responsabiliza a los empresarios de que los salarios no aumenten y en este sentido, reprochó a los sindicatos que no hayan querido retomar las conversaciones sobre el acuerdo nacional de convenios colectivos, cuya negociación permanece paralizada.

El acto de Aspel sirvió además para poner sobre la mesa las dificultades del sector de la limpieza, donde las empresas reclaman cambios en la contratación pública, medidas frente al absentismo y una mayor atención a la competencia desleal.

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