Llevan aƱos cuidando a personas dependientes y ahora piden jubilarse antes: la patronal se niega a apoyarlas

CCOO y UGT han registrado ante la Seguridad Social la solicitud para adelantar la jubilación de las trabajadoras de ayuda a domicilio, un sector con unas 161.000 empleadas. Las empresas rechazan sumarse por el aumento de las cotizaciones.

Levantar a una persona que no puede moverse por sƭ misma, ayudarla a asearse, vestirla o trasladarla de la cama a una silla son algunas de las tareas que realizan a diario las trabajadoras de ayuda a domicilio. Un esfuerzo fƭsico que se repite durante aƱos y que ahora ha llevado a los sindicatos CCOO y UGT a solicitar formalmente a la Seguridad Social que estas profesionales puedan jubilarse antes de la edad ordinaria como anunciaron en el mes de septiembre.

La petición fue registrada este viernes 9 de octubre y afecta a un sector que emplea a unas 161.000 personas en España, la inmensa mayoría mujeres. Los sindicatos quieren que se reconozca el desgaste que provoca este trabajo, especialmente entre quienes pasan buena parte de su jornada atendiendo a personas dependientes sin ayuda de otros profesionales. Sin embargo, la solicitud ha salido adelante sin el respaldo de las empresas, que se niegan a apoyarla por el aumento de las cotizaciones que supondría adelantar la jubilación.

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El registro abre ahora un procedimiento para que la Seguridad Social estudie las condiciones laborales de estas cuidadoras y determine si pueden beneficiarse de los llamados coeficientes reductores de la edad de jubilación.

Las cuidadoras trabajan solas en viviendas donde no siempre pueden evitar los riesgos laborales

Uno de los principales argumentos de la solicitud es que las trabajadoras de ayuda a domicilio realizan tareas físicamente exigentes en lugares que no estÔn preparados como centros de trabajo. A diferencia de lo que ocurre en una residencia, donde pueden existir grúas, camas articuladas y personal de apoyo, estas profesionales deben adaptarse a las condiciones de cada vivienda y, en muchos casos, realizar solas los movimientos necesarios para atender a la persona dependiente.

Los sindicatos advierten de que esta situación aumenta el riesgo de sufrir lesiones musculares y otros problemas de salud. A ello se suman los desplazamientos entre domicilios, los ritmos de trabajo y las dificultades para recibir ayuda cuando una tarea requiere un esfuerzo superior al que puede asumir una sola persona.

En la documentación presentada ante la Seguridad Social también se mencionan los riesgos biológicos, las condiciones insalubres de algunas viviendas y las situaciones de acoso o trato vejatorio que pueden sufrir las cuidadoras durante su jornada laboral. La elevada incidencia de bajas médicas es otro de los motivos que los sindicatos quieren que se tenga en cuenta al estudiar la posibilidad de adelantar su retiro.

Al desarrollar su trabajo en viviendas particulares, las cuidadoras también encuentran dificultades para contar con equipos de apoyo o adaptar los espacios a las necesidades de las personas dependientes, ya que muchas de estas mejoras requieren la autorización de los propietarios. A esto se suma que la Inspección de Trabajo no puede acceder libremente a los domicilios para comprobar las condiciones laborales, lo que dificulta la detección de posibles riesgos para la salud y la seguridad de estas profesionales.

La patronal rechaza apoyar la solicitud por el aumento de las cotizaciones

CCOO y UGT llevaban meses preparando esta petición y ya en julio habían anunciado su intención de impulsar el procedimiento para reconocer coeficientes reductores a las trabajadoras de ayuda a domicilio y habían intentado conseguir el respaldo de las organizaciones empresariales. Finalmente, el registro se ha realizado sin ese acuerdo.

La Asociación Estatal de Entidades de Servicios de Atención a Domicilio considera que una medida de estas características necesita un estudio técnico previo y compartido. Aunque afirma estar comprometida con la mejora de las condiciones laborales del sector, entiende que todavía no se ha realizado ese trabajo conjunto.

El principal reparo de las empresas no es otro que el económico y señalan que reconocer coeficientes reductores de la edad de jubilación llevaría asociado un aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social, destinado a compensar el coste de que estas trabajadoras puedan retirarse antes. La patronal advierte de que ese gasto adicional llegaría a un sector que ya atraviesa dificultades financieras.

La falta de respaldo empresarial no impide por sí sola que se estudie la petición, aunque supone una diferencia respecto a otros colectivos que también reclaman adelantar su jubilación. En el transporte de mercancías y viajeros, por ejemplo, sindicatos y empresas han presentado solicitudes conjuntas, mientras que en la construcción tampoco existe acuerdo patronal.

QuƩ tiene que pasar para que puedan jubilarse antes

La solicitud se tramita mediante el procedimiento establecido en el Real Decreto 402/2025, de 27 de mayo, que permite estudiar el adelanto de la jubilación en profesiones con condiciones especialmente penosas, peligrosas, tóxicas o insalubres.

Para reconocer este derecho, la Seguridad Social debe analizar distintos indicadores relacionados con las bajas laborales, las enfermedades profesionales y los accidentes de trabajo, entre otros factores. También es necesario acreditar que los riesgos asociados a la actividad no pueden reducirse suficientemente mediante medidas de prevención.

Si el procedimiento termina favorablemente, podría aprobarse una regulación específica que permita a las trabajadoras de ayuda a domicilio reducir su edad de jubilación en función del tiempo trabajado en el sector. Es el mecanismo que ya se aplica a determinadas profesiones, como los trabajadores de la minería y los bomberos forestales.

Las trabajadoras de residencias quedan fuera de esta petición

La solicitud registrada por CCOO y UGT se dirige únicamente a las profesionales que prestan servicios de ayuda a domicilio. Por tanto, no incluye a las trabajadoras de residencias de mayores ni a otras empleadas de centros de atención a personas dependientes, aunque los sindicatos también estudian reclamar este derecho para ellas.

La diferencia se encuentra principalmente en las posibilidades de adaptar los lugares de trabajo, ya que mientras que en una residencia pueden instalarse equipos de movilización y organizar la atención con varios profesionales, en una vivienda particular estas medidas son mÔs difíciles de aplicar. Ese es uno de los argumentos que los sindicatos utilizan para justificar que las cuidadoras a domicilio necesitan una evaluación específica.

La petición llega, ademÔs, en una semana marcada por las movilizaciones del sector de la dependencia. El 7 de octubre, representantes de CCOO y UGT se concentraron en MÔlaga para reclamar mejores salarios, mÔs personal y medidas de prevención de riesgos laborales. También se han producido protestas en Granada, mientras que en Aragón las trabajadoras han denunciado problemas relacionados con sus condiciones laborales y la reducción de horas de servicio.

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