El adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre ha abierto mucha duda entre los ciudadanos, sobre todo por lo que queda pendiente hasta final de año como la reforma del registro de la jornada, las negociaciones de la nueva subida del salario mínimo para 2027. Y hablando de subidas, también preocupa a los pensionistas la subida de las pensiones para 2027.
La cita con las urnas llega apenas unas semanas antes de que el Gobierno tenga que aprobar la revalorización anual, lo que plantea la posibilidad de que el incremento no esté aplicado cuando llegue la nómina de enero. Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario de la Seguridad Social y divulgador especializado en pensiones, ha explicado cómo puede afectar el calendario electoral y qué ocurriría con el dinero si la aprobación se retrasa.
En un vídeo publicado en su canal de YouTube, Muñoz Cuenca aclara que la subida de las pensiones contributivas de 2027 está garantizada por ley, por lo que el resultado electoral no elimina ese derecho. Lo que todavía está por ver es quién aprobará la norma y si llegará a tiempo para actualizar las primeras nóminas del año. El funcionario recuerda, además, que ya existe un precedente en España de una subida aprobada después de comenzar el ejercicio y con efectos económicos desde el 1 de enero.
La subida de las pensiones de 2027 podría retrasarse por las elecciones
Las elecciones generales se celebrarán el domingo 29 de noviembre, según establece el Real Decreto 806/2026 publicado en el BOE. A partir de esa fecha, el Gobierno saliente continuará en funciones hasta que tome posesión el nuevo presidente y su equipo de Gobierno. Las Cortes se constituirán el 23 de diciembre, apenas unos días antes de terminar el año, aunque eso no significa que para entonces ya se haya elegido al próximo presidente del Gobierno.
Este calendario puede complicar la aprobación de la subida de las pensiones, pero Muñoz Cuenca explica que un Gobierno en funciones también puede aprobar un real decreto-ley si existen motivos legales que justifiquen su actuación. El artículo 21 de la Ley del Gobierno limita su actividad a los asuntos ordinarios, aunque permite adoptar otras medidas cuando haya razones de urgencia debidamente acreditadas o de interés general.
Por tanto, una primera posibilidad sería que el Gobierno actual aprobara la revalorización durante diciembre, sin esperar a la formación del siguiente. Si lo hiciera mientras las Cortes permanecen disueltas, la Diputación Permanente del Congreso podría encargarse de su convalidación. La otra posibilidad sería dejar la aprobación para el nuevo Gobierno, lo que podría llevar el trámite hasta enero o incluso febrero.
La diferencia entre ambos escenarios estaría principalmente en el momento de cobrar el incremento, pero no significaría una perdida económica para los pensionistas. Al igual que ha estado sucediendo por ejemplo con las subidas del Salario Mínimo Interprofesional que han sido aprobadas después de enero, tuvieron carácter retroactivo.
Por lo que en el caso de las pensiones habría dos escenarios. Si la norma se aprueba a tiempo, los pensionistas recibirían la nómina de enero con la subida incorporada. Si llega después, podrían cobrar inicialmente la cantidad del año anterior y recibir más adelante los atrasos, siempre que la norma establezca efectos económicos desde el 1 de enero.
Muñoz Cuenca pide tranquilidad ante esta segunda posibilidad y asegura que, si se reconoce la subida con carácter retroactivo, «no se perdería ningún céntimo». Su explicación se apoya en lo ocurrido en 2020, cuando la revalorización de las pensiones se aprobó el 14 de enero mediante el Real Decreto-ley 1/2020, después de las elecciones generales de noviembre de 2019. Aquella norma fijó los efectos económicos desde el primer día del año, de modo que la aprobación posterior no eliminó las cantidades correspondientes a enero.
El 15 de diciembre se conocerá cuánto subirán las pensiones en 2027
Mientras se resuelve el escenario político, los pensionistas tienen otra fecha marcada en el calendario y que marcará cuanto subirán sus pensiones en 2027. El próximo 15 de diciembre se publicará el IPC definitivo de noviembre, según el calendario del Instituto Nacional de Estadística (INE). Ese dato permitirá completar el cálculo de la revalorización general de las pensiones contributivas para 2027, que depende de la media de las tasas interanuales de inflación de los doce meses anteriores a diciembre.
Con los datos conocidos hasta septiembre, Alfonso Muñoz Cuenca sitúa la posible subida alrededor del 3,5%, aunque advierte de que todavía faltan los registros de octubre y noviembre. Por ahora, se trata de una estimación y no de un porcentaje aprobado. La fórmula de actualización está recogida en el artículo 58 de la Ley General de la Seguridad Social, que vincula la revalorización anual de las pensiones contributivas a la evolución de los precios.
Si finalmente se confirmara ese 3,5%, una pensión de 1.500 euros mensuales pasaría a 1.552,50 euros, lo que supondría cobrar 52,50 euros más en cada paga. En el caso de la jubilación media, las primeras estimaciones de la subida de las pensiones de 2027 apuntan a unos 55 euros más al mes. Estas cantidades sirven como referencia, pero habrá que esperar al dato definitivo de diciembre para conocer el incremento real.
Las pensiones mínimas y no contributivas pueden tener una subida diferente
Alfonso Muñoz Cuenca también comenta las diferencia entre las pensiones contributivas, cuya subida general está vinculada al IPC, y otras prestaciones que pueden recibir incrementos adicionales. Es el caso de las pensiones mínimas, las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital, para las que existen reglas específicas y medidas de mejora que pueden elevar las cuantías por encima de la revalorización general, como ha ocurrido en los últimos años.
Esto significa que el Gobierno que apruebe la actualización de 2027 tendrá que fijar también los importes correspondientes a estas prestaciones dentro de lo establecido por la legislación. Para quienes cobran una pensión contributiva baja, el resultado puede depender de si tienen derecho a cobrar el complemento a mínimos de la Seguridad Social, una cantidad que permite alcanzar la pensión mínima correspondiente cuando se cumplen determinados requisitos económicos.
Las diferencias entre prestaciones ya se vieron en 2026, cuando las pensiones contributivas subieron con carácter general un 2,7%, mientras que las no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital aumentaron un 11,4%. Este precedente ayuda a entender por qué la subida del Ingreso Mínimo Vital en 2027 podría volver a superar el IPC, aunque todavía no se conocen las cuantías que se aprobarán para el próximo año.
Así, el adelanto electoral no cambia la fórmula legal que protege la subida de las pensiones contributivas, pero sí puede afectar al momento en el que se apruebe y se cobre. Para los pensionistas, las próximas fechas serán decisivas. Primero llegará el dato del IPC de noviembre y después tendrá que aprobarse la norma que actualice las prestaciones. La principal diferencia estará en si la subida aparece directamente en la nómina de enero o si hay que esperar para cobrar los atrasos, como ya ocurrió en 2020.

