Uno de cada cinco contratos firmados en EspaƱa dura una semana o menos y la mitad no supera los tres meses

La mitad de los contratos registrados durante julio no superó los tres meses y seis de cada diez fueron temporales, pese a las medidas introducidas para reducir el uso de contratos de muy corta duración.

Encontrar trabajo estable en España en el sector privado es el objetivo de muchos desempleados, pero ni siquiera firmar un contrato indefinido puede garantizarlo. Los últimos datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) sitúan en 308.861 contratos firmados en España durante julio duraron siete días o menos. Son el 19,4% de toda la contratación registrada durante el mes y, en la prÔctica, suponen casi uno de cada cinco nuevos contratos.

A partir de ahí, 137.051 contratos tuvieron una duración de entre 15 días y un mes, mientras que otros 273.138 se situaron entre uno y tres meses. Al sumar estas cifras se aprecia mejor el alcance de la contratación de corta duración. El 33,3% de todos los contratos firmados en julio duró un mes o menos y el 50,4% no pasó de los tres meses.

La duración media vuelve a quedarse alrededor de los 45 días

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Los contratos laborales inscritos en los servicios públicos de empleo durante julio tuvieron una duración media de 45,83 días, una de las cifras mÔs bajas registradas para este mes en los últimos 20 años.

Esta duración tan corta no aparece únicamente en los datos de este año, sino que se repite desde 2022. Durante los últimos cinco meses de julio, la media se ha mantenido alrededor de los 45 días, lo que deja ya cinco años consecutivos con cifras muy similares.

Al ampliar la mirada a años anteriores, la diferencia resulta mÔs visible. Antes de 2022, la duración media era generalmente superior y, desde 2013, ningún mes de julio había bajado de los 53 días, con la excepción posterior de 2019, cuando se situó en 47,05 días. El punto mÔs alto de la serie analizada se registró en 2006, cuando los contratos alcanzaron una duración media de 73,82 días.

Los contratos de menos de 30 dĆ­as tienen un coste adicional para las empresas

La reforma laboral de 2021 trató de poner freno a este tipo de contratos de muy corta duración. Para hacerlo, ademÔs de reducir las posibilidades de recurrir a la contratación temporal, introdujo un coste extra para las empresas que realizan contratos temporales de menos de 30 días.

Cuando uno de estos contratos termina, la empresa tiene que pagar 33,62 euros adicionales en cotizaciones a la Seguridad Social, una cantidad que ha subido un 3,1% respecto a 2025. La idea detrÔs de este recargo es sencilla: hacer mÔs caro encadenar contratos de apenas unos días o unas semanas y reducir así su utilización.

Por quƩ no se pueden comparar igual los datos anteriores a la reforma

Hay, sin embargo, una diferencia importante a la hora de mirar la evolución histórica y es que con la reforma de 2021 se eliminaron los contratos por obra y servicio y, por tanto, hace que los datos actuales no sean directamente comparables con los de años anteriores, según la explicación recogida de Trabajo.

Este tipo de contrato suponía cerca del 40% de la contratación antes de su eliminación y podía prolongarse durante meses o incluso años. Al desaparecer de las nuevas contrataciones, también dejó de elevar la duración media de los contratos registrados.

Por ese motivo, una parte de la caída de la duración media responde al cambio en las modalidades contractuales. Los datos actuales permiten observar con mayor claridad cuÔnto duran los contratos temporales que continúan utilizÔndose tras la reforma.

Seis de cada diez contratos firmados en julio fueron temporales

La duración de los contratos también hay que verla dentro del conjunto de la contratación registrada durante el mes. En julio se firmaron 1.587.141 contratos en España, apenas un 0,12% menos que en el mismo periodo de 2025, por lo que el volumen se mantuvo prÔcticamente sin cambios respecto al año anterior.

Dentro de ese total, 617.211 contratos fueron indefinidos, un 1,19% mÔs que en julio de 2025. Este aumento situó su peso en el 38,89% de todos los contratos registrados durante el mes, mientras que la mayor parte de la contratación continuó correspondiendo a contratos temporales.

En concreto, se firmaron 969.930 contratos temporales, un 0,93% menos que un aƱo antes. Pese a este descenso, siguieron representando el 61,1% del total, lo que significa que mƔs de seis de cada diez contratos registrados en julio fueron temporales.

El ligero aumento de los indefinidos convive así con el elevado peso de la contratación temporal. AdemÔs, el aumento de los contratos indefinidos no siempre se traduce en relaciones laborales mÔs largas, algo que también se ha observado al analizar los efectos de la reforma laboral.

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