Más contratos indefinidos para los jóvenes desde la reforma, pero no ofrecen la estabilidad anunciada por Yolanda Díaz: duran unos 100 días menos

Un informe de Fedea concluye que la reforma impulsada por Yolanda Díaz redujo la temporalidad y facilitó el acceso al contrato indefinido, especialmente entre los jóvenes, aunque no logró frenar la elevada rotación laboral.

La reforma laboral aprobada en 2021 e impulsado por el Ministerio de Trabajo dirigido por Yolanda Díaz tenía como objetivo reducir la alta temporalidad en el mercado laboral, sobre todo entre los más jóvenes. Sin embargo, un nuevo estudio de la Fundación de Estadios de Economía Aplicada (Fedea) advierte de que el aumento de los contratos indefinidos no se ha traducido en una estabilidad laboral equivalente.

Según el análisis, los nuevos contratos indefinidos duran ahora, de media, unos 100 días menos que antes de la entrada en vigor de la reforma. El informe concluye que muchos empleos que anteriormente se formalizaban como temporales han pasado a firmarse como indefinidos, pero mantienen una elevada rotación laboral.

Qué ha ocurrido con los contratos indefinidos tras la reforma laboral

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La reforma trajo la simplificación de los contratos con la eliminación de los contratos por obras y servicios y reforzando que el contrato ordinario por excelencia debía ser el indefinido. En realidad, siempre ha sido así, pues las empresas en los contratos temporales tanto de duración determinada como en los de obra y servicio tenía que detallar cuáles eran las causas de realizar ese contrato, para descartar por qué no se hacía un indefinido.

Lo cierto es que los contrato indefinidos crecieron y ya son casi la mitad de los que se firman, cuando antes apena rozaban el 10%.

Fedea destaca que la transformación ha sido especialmente intensa entre los jóvenes. Antes de la reforma, la probabilidad de acceder a un contrato indefinido en el primer empleo se situaba entre el 10% y el 17%. Tras los cambios normativos, esa cifra pasó a situarse entre el 54% y el 57%.

La mejora también redujo las diferencias territoriales. El estudio estima que la reforma eliminó alrededor del 87% de la brecha que existía entre provincias con mayor y menor incidencia de la temporalidad.

La cara ‘B’ de la reforma: Los contratos fijos duran menos que antes

Pese a ese aumento de los contratos indefinidos, muchos en la modalidad de contrato fijo-discontinuo, el informe también detecta un efecto inesperado. La duración media de los nuevos contratos indefinidos ordinarios se ha reducido en torno a 100 días.

Según explica Marcel Jansen, investigador de Fedea, muchas actividades que antes se cubrían mediante contratos temporales ahora utilizan contratos indefinidos, pero continúan respondiendo a necesidades estacionales o intermitentes.

En la práctica, esto significa que el tipo de contrato ha cambiado, pero no siempre la estabilidad real del puesto de trabajo.

Pero sin duda algo que tiene que ver ha sido el aumento de los ceses por no superar el periodo de prueba, que se ha convertido en modo de convertir precisamente el contrato indefinido en un falso contrato temporal.

Según los últimos informes los ceses por no superar el periodo de prueba se han disparado un 400%, lo que no solo lo convierten no en un falso temporal, sino también en un ‘despido barato’, ya que en estos casos como ocurre con el despido disciplinario no hay que pagar indemnización al trabajador. Es más tampoco es necesario justificar las causas por la que se ha decidido que el trabajador no ha superado el periodo de prueba.

Los jóvenes son los más afectados

El estudio analiza la situación de más de 177.000 jóvenes que accedieron al mercado laboral entre 2014 y 2023. Los resultados muestran que el acceso al contrato indefinido mejoró de forma notable, pero los beneficios en estabilidad laboral e ingresos fueron más limitados.

Fedea calcula que la reforma redujo alrededor de un 40% la brecha previa en la duración del primer empleo y un 32% la diferencia en la probabilidad de mantener ese puesto durante al menos seis meses.

Sin embargo, la mejora en los ingresos acumulados durante el primer empleo apenas alcanzó el 14% respecto a la situación previa a la reforma.

La propuesta de Fedea para reducir la rotación laboral

Ante esta situación, desde Fedea proponen implantar un sistema de «bonus-malus» que premie a las empresas con baja rotación de plantilla y penalice a aquellas que encadenan contrataciones de corta duración.

Según Fedea, esta medida sería más eficaz para mejorar la estabilidad laboral que endurecer el despido, ya que obligaría a las empresas a asumir parte del coste asociado a una elevada rotación de trabajadores.

Una propuesta diferente a la que proponen los sindicatos que están a favor de aumentar  las indemnizaciones por despidos, no solo la cuantía a pagar en caso de despido improcedente, también con el regreso de los salarios de tramitación. Es más, incluso piden  que las empresas tengan que justificar las razones por la que no se supera el periodo de prueba.

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