Un trabajador de Amazon es despedido tras ser pillado en el gimnasio estando de baja y con el puesto adaptado para no cargar más de 10 kilos

Un trabajador de Amazon ha visto cómo la Justicia confirmaba su despido disciplinario después de que la empresa acreditara que acudía al gimnasio y levantaba grandes pesos mientras se encontraba de baja médica y con el puesto de trabajo adaptado por motivos de salud.

Así lo ha confirmado el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (STSJ PV 4084/2025) tras rechazar el recurso del trabajador que solicitaba la nulidad de su despido por vulneración de derechos fundamentales.

Había estado de baja y se le adaptó el puesto para no levantar pesos superiores a 10 kilos

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El trabajador prestaba sus servicios para Amazon en uno de sus almacenes, realizando tareas de logística y transporte, como la preparación de pedidos, carga y descarga de mercancías. Uno de los requisitos para poder trabajar, tal y como suelen señalarse en las ofertas que publica el gigante del comercio online, es poder levantar más de 20 kilos y poder realizar una jornada de 8 horas de pie.

Antes de la baja que provocó su despido, ya estuvo de baja por Incapacidad Temporal. Concretamente en abril de 2024 inicio una baja médica debido a problemas físicos. Tras recibir el alta médica, Amazon le adaptó el puesto de trabajo, estableciendo una limitación para que durante su jornada laboral no levantará pesos superiores a 10 kilos. Sin embargo, a los pocos meses inicio una nueva Incapacidad Temporal por los mismos problemas.

Un detective privado lo pilló en el gimnasio levantando hasta 50 kilos

En julio de 2024 inicio esta segunda baja médica por los mismos problemas que la anterior y por la que Amazon le había adaptado el puesto. Pero en esta ocasión, la compañía tenía sospecha de que el empleado estaba realizando esfuerzos físicos que superarían esa limitación de 10 kilos, por ello contrato a un detective privado.

El informe del detective confirmó las sospecha y Amazon pudo comprobar como el trabajador acudía al gimnasio y levantaba hasta 50 kilos, un esfuerzo físico que no sería compatible ni con su baja ni con la adaptación del puesto que se le hizo debido a estos problemas físicos.

Despido disciplinario por transgresión de la buena fe

Tras conocer estos hechos, la empresa inició un procedimiento disciplinario conforme al convenio colectivo aplicable, es decir, le dio audiencia previa para que pudiera defenderse de estas acusaciones. No obstante, 1 de noviembre de 2024, comunicó al trabajador  mediante carta su despido disciplinario.

La compañía consideró que su conducta suponía una transgresión de la buena fe contractual, al realizar actividades que contradecían de forma evidente las limitaciones médicas alegadas y reconocidas.

Los tribunales dan la razón a la empresa

El trabajador impugnó el despido solicitando la nulidad o improcedencia del mismo. Sin embargo, el Juzgado de lo Social número 7 de Bilbao rechazó su demanda. Posteriormente, recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco alegando, entre otros motivos, que la prueba obtenida mediante detective privado vulneraba su derecho fundamental a la intimidad.  Por tanto, las pruebas en las que se basaban su despido no se habían obtenido de forma ilícita y no podían ser válidas para confirmar su despido. Y dado que de vulneraria un derecho fundamenta, reclamaba que su despido fuese declarado nulo.

Sin embargo, el tribunal no entra a valorar el fondo de estas alegaciones, por el simple motivo de que en la inicialmente no impugnó la prueba del detective en el juicio, por lo que aceptó tácitamente el debate probatorio y permitió que el juzgado valorara esa prueba.

Al plantear ese argumento por primera vez en el recurso, el TSJ considera que se trata de una cuestión nueva que no puede ser examinada en esta fase del procedimiento. De modo que confirma su despido disciplinario sin derecho a indemnización.

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