La sanción más peligrosa en tu trabajo, te lo dice Juanma Lorente, abogado laboralista

Hay sanciones que llaman la atención por sí solas. Un mes sin empleo y sueldo. Un despido disciplinario. Esas activan todas las alarmas desde el primer momento. Sin embargo, la sanción que más problemas causa a largo plazo suele ser la que parece menor y pasa desapercibida.

La amonestación por escrito

Juanma Lorente, abogado laboralista, advierte que esta es la sanción más peligrosa porque no duele en el momento, pero sí puede complicar tu futuro dentro de la empresa. ¿Por qué? Pues porque al no haber una sanción ‘real’ de empleo y sueldo, es decir, cuando no te tocan el dinero, muchos trabajadores la dejan pasar porque la ven como algo que no vale nada, es decir, ‘papel mojado’.

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Sin embargo, Lorente explica que si no la impugnas, aunque creas que no es necesario, hay un detalle a tener en cuenta y es que esta queda registrada como un antecedente disciplinario que la empresa podrá usar para justificar sanciones más adelante.

El error habitual es restarle importancia. En materia laboral, lo que no discutes hoy se convierte en un argumento para reforzar una suspensión de empleo y sueldo o incluso un despido. La empresa puede unir esa primera amonestación con una segunda para defender que existe reiteración, aunque la primera ni siquiera tuviera fundamento.

La clave está, en que si no impugnas esa amonestación, es aceptar lo que dice la empresa, que has cometido alguna falta y aunque sea una falta leve sin sanción, puede tener consecuencias de cara al futuro.

La regulación laboral establece cómo se clasifican las faltas y las posibles sanciones. Pueden ser leves, graves o muy graves, y van desde la amonestación verbal o escrita hasta el despido disciplinario, todo ello recogido en el Estatuto de los Trabajadores y en los convenios colectivos.

¿Por qué no hay que dejar pasar las amonestaciones?

La razón es simple y es una de las tácticas más utilizadas por las empresas, crear un historial de incumplimientos por parte del trabajador para luego proceder a un despido disciplinario y poder justificarlo.

Aunque las sanciones prescriben en plazos concretos, dependiendo de la gravedad, si aceptas una amono testación escrita sin impugnarla, ya forma parte de tu historial.  En un juicio posterior, esa carta servirá como apoyo para la empresa y hará más difícil desmontar una sanción nueva. Por eso no basta con firmar un no conforme. Si no estás de acuerdo, hay que valorar la impugnación dentro de plazo. La empresa tendrá que demostrar que la infracción existió y que la sanción es proporcionada. Si no logra demostrar que la falta existió quedara anulada y tu historial limpio.

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