El consejo que te da Juanma Lorente sobre los chats con tu jefe y compañeros si eres despedido

En un momento de tensión como es el despido, muchas personas actúan por impulso, no necesariamente con cabreo de ‘voy a destrozarlo todo’. Pero si en plan de, ‘pues no quiero saber nada de esta maldita empresa’, al sentirse traicionadas o decepcionadas por ser despedidas y, llevadas por la emoción, eliminan conversaciones de WhatsApp, se salen de los grupos de trabajo y borran correos electrónicos.

Sin embargo, esta reacción puede convertirse en un grave error, según advierte el abogado laboralista Juanma Lorente, conocido en redes sociales como @juanmalorente_laboralista.

Son pruebas que pueden ayudarte a ganar un juicio por despido y reclamar derechos

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Lorente subraya que eliminar esas conversaciones (tanto con jefes como con compañeros o en grupos de trabajo) puede suponer perder pruebas fundamentales que podrían marcar la diferencia en un juicio por despido. En muchas ocasiones, en esos intercambios quedan reflejadas situaciones clave como órdenes verbales que no se registran en otros medios hasta mensajes que contradicen la versión oficial del despido o evidencias del verdadero motivo tras la decisión empresarial.

El abogado pone especial énfasis en que los mensajes pueden servir para demostrar, por ejemplo, la realización de horas extras no remuneradas, comunicaciones contradictorias sobre el desempeño laboral o incluso actitudes que revelan acoso o discriminación. Todo eso puede utilizarse como prueba en un juicio, incluidas las grabaciones de conversaciones con tu jefe, siempre que se conserve de forma adecuada.

Mantener la calma y no hacer locuras

Juanma Lorente insiste en que este consejo puede parecer innecesario mientras todo va bien en la empresa. Cuando reina el buen ambiente, nadie piensa que pueda surgir un conflicto laboral y todo es ‘que bonita es mi empresa’ o ‘a mí no me va a pasar eso’, ‘eso es que el otro solo quiere hacer daño a la empresa’. Pero luego te toca y ya todo cambia y en caso de que la situación se deteriore, contar con conversaciones puede marcar la diferencia entre ganar o perder un proceso judicial.

Por tanto, recuerda, guardar bien tus conversaciones de WhatsApp, ya sean con el jefe o en grupos de trabajo, así como correos electrónicos y si tienes conversaciones grabadas que no se te pierdan.

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