Un antiguo reponedor del turno de noche en Primark ha revelado las duras condiciones laborales que vivió durante su tiempo trabajando en Madrid, en la tienda mĆ”s grande que la compaƱĆa tiene en EspaƱa.
Contratado por una empresa de trabajo temporal (ETT), su experiencia se alejaba de lo que le prometieron en un principio. El testimonio, recogido por el programa Equipo de Investigación de laSexta, arroja luz sobre una realidad que, según el denunciante, es mucho mÔs precaria de lo que aparenta.
Una cosa es lo que se firma y otra la realidad
El contrato que firmó establecĆa claramente una jornada de 40 horas semanales con dos dĆas de descanso. AdemĆ”s, el salario ofrecido era de 5,50 euros brutos la hora, incluyendo en ese importe las pagas extra y el prorrateo de las vacaciones. Todo parecĆa estar en regla sobre el papel.
Sin embargo, desde el primer momento, el extrabajador asegura que las condiciones no se cumplieron. A pesar de que teóricamente tenĆa dos dĆas libres, tal y como establece el propio convenio colectivo de Primark, en la prĆ”ctica esos descansos estaban condicionados a estar āpendiente del telĆ©fonoā. Es decir, debĆa estar localizable por si se le necesitaba, lo que convertĆa el supuesto descanso en una jornada de disponibilidad.
Su testimonio deja claro que una cosa es lo que venĆa en el contrato y la realidad. Aunque el contrato indicaba una jornada establecida y unos descansos definidos, en la prĆ”ctica todo quedaba supeditado a la necesidad operativa del momento y a una disponibilidad que no estaba contemplada ni remunerada de forma especĆfica.
En EspaƱa existe el plus de disponibilidad, un plus que pagan las empresas por estar disponibles los trabajadores fuera de su horario habitual. Algo que este trabajador no recibĆa a pesar de tener que estar atento a recibir una llamada de la empresa.
Ā«Pasaba todo el dĆa con ansiedadĀ»
Esta disponibilidad forzada tuvo un fuerte impacto emocional en el trabajador, quien afirma haber vivido con ansiedad constante. āPasaba todo el dĆa con ansiedad pendiente de tener que incorporarme al trabajoā, declara. El no saber si realmente ese dĆa iba a librar o si finalmente serĆa llamado para acudir al trabajo, sumada a la presión de tener que estar siempre disponible, terminó afectado a su bienestar.
SegĆŗn cuenta, la dinĆ”mica semanal era impredecible, pues trabajaban lunes, martes y miĆ©rcoles, y al llegar el sĆ”bado aĆŗn no sabĆan si tendrĆan descanso o no. Cuando preguntaba al coordinador si tenĆa libre, la respuesta era: āsĆ, pero estando pendiente del telĆ©fonoā. Y ante su intento de defender su derecho al descanso como estable, el Estatuto de los Trabajadores (tres descansos a los que tienes derecho como trabajador), recibió una respuesta firme de uno de sus superiores: āĀ”Esto es lo que hay!ā.

