Una extrabajadora del SEPE revela cómo crece el negocio de la venta de citas previas y afirma que fue despedida por ayudar demasiado a los usuarios

En España, conseguir una cita en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) se ha convertido en un desafío casi imposible. Son muchos los desempleados que día tras día se meten en la web del SEPE para conseguir cita previa para la gestión de la prestación por desempleo.

Conseguir cita en el plazo se convierte en un gran desafío y aunque cabe la posibilidad de poder ir a una oficina de una ciudad vecina, también resulta una misión imposible. Ante esta situación, existe un mercado paralelo en el que personas desempleadas están pagando entre 5 y 30 euros para conseguir su turno en la oficina del SEPE, algo que debería ser gratis.

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Así lo ha contado Julia, una extrabajadora del SEPE en Madrid, en el programa YAS (Y ahora Sonsoles) de Antena 3.

La mafia de las citas en el SEPE

La realidad es que la venta de citas previas para el SEPE no es algo nuevo y tuvo su auge en 2020, en plena pandemia, con numerosas peticiones por parte de trabajadores que habían entrado en ERTE debido al estado de alarma.

Aunque en su momento, este colapso pudo deberse a un aumento puntual de solicitudes, lo cierto es que a día de hoy sigue vigente. Tal vez no porque haya mucha demanda por parte de desempleados, sino porque quienes se dedican a este negocio, solicitan las citas previas y las agotan antes de los que verdaderamente las necesitas. En otras palabras, ellos mismo crean la demanda para sacar su propia oferta.

Julia llega incluso más lejos y asegura que fue despedida por ayudar “demasiado” a los usuarios, incluso usando su propio móvil para conseguirles citas. Explica que recibió instrucciones para reducir la ayuda directa al mínimo y que la prioridad de los responsables era solo enseñar a los usuarios cómo gestionar la cita por su cuenta.

Sin embargo, Julia destaca que muchas personas no tienen acceso a un buen móvil, conexión estable a Internet o conocimientos digitales suficientes para navegar el sistema. Esta brecha tecnológica ha sido terreno fértil para que intermediarios ofrezcan su “servicio” a cambio de dinero, ya sea desde locutorios o incluso dentro del propio personal del SEPE.

Oficinas colapsadas y personal al límite

Los sindicatos ya han alzado la voz, CCOO denunció que en junio, el 40% de las oficinas del SEPE no ofrecían citas o estaban directamente cerradas. Por su parte, CSIF indicó que existen oficinas sin personal alguno para atender al público, 59 con solo un funcionario y 104 con apenas dos. En todo el país, solo 65 oficinas cuentan con cinco empleados, lo que resulta claramente insuficiente para la demanda existente.

Julia confirma que muchas oficinas están “bajo mínimos” y describe escenas diarias de usuarios desesperados en busca de atención, sin lograrlo. Ella trabajó en zonas como Fuenlabrada, Alcorcón y Móstoles, donde la falta de recursos es especialmente evidente.

La cita previa, de derecho a privilegio

La situación es tan crítica que el acceso a la protección social depende de una cita previa que, en muchos casos, no llega. Esta barrera impide a muchas personas ejercer su derecho a recibir una prestación, especialmente en momentos de vulnerabilidad económica. La frustración y el abandono institucional empujan a la ciudadanía hacia soluciones irregulares, alimentando aún más el problema.

Julia lo resume sin rodeos: “Cuando más falta hace, la cita no llega”. Su testimonio evidencia un sistema que, lejos de proteger, penaliza la precariedad.

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