Tras 12 años buscando en el vertedero su disco duro con más de 700 millones en Bitcoin, abandona su búsqueda

James Howells deja de buscar su disco duro con 8.000 bitcoins tras 12 años de intentos en un vertedero de Gales.

Bitcoin, la criptomoneda creada para descentralizar los pagos digitales, ha vivido un ascenso meteórico desde su nacimiento. En 2025, su valor ronda los 96.000 dólares (91.500 euros) por unidad, un valor que desde luego saca una sonrisa aquellos que invirtieron en este criptoactivo cuando su valor era muy, pero que muy inferior. Más aún quienes se subieron al tren de la minería, ‘prestando’ por así decirlo, su ordenador para validar las transacciones de la criptomoneda. (Puedes consultar mejor la definición de minería de bitcoin en Wikipedia).

Uno de ellos es James Howells, un ingeniero informático de Newport, Gales del Sur, quien en 2013 logró minar 8.000 bitcoins. Por aquel entonces, según el valor de la criptomoneda, tendría en su poder algo más de 7 millones de euros (hoy se traduciría en unos 732 millones de euros).

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Sin embargo, la suerte no estuvo del todo de su lado, ya que su ya expareja tiró accidentalmente el disco duro que contenía su billetera de Bitcoin. Desde entonces ha estado buscando sin éxito su disco duro para recuperar su fortuna, hasta que se ha dado por vencido.

Una búsqueda de 12 años

Seguramente no le hizo caso a su billetera Bitcoin hasta que el valor de Bitcoin crecía y se acordó que había minado una gran cantidad de criptomonedas. Al buscar su viejo disco duro, se encontró con la realidad, había terminado en la basura.

En un intento de recuperarlo, no le quedó otra que rebuscar en el basurero para encontrar su tesoro perdido. Howells diseñó un plan ambicioso para recuperar el disco duro. Propuso utilizar drones con inteligencia artificial y sistemas robóticos que minimizaran el impacto ambiental durante la excavación del vertedero. Incluso ofreció financiar el proyecto de su bolsillo.

Sin embargo, sus esfuerzos se toparon con la negativa del ayuntamiento de Newport. Las autoridades alegaron preocupaciones ambientales, como la posible liberación de gases tóxicos o la contaminación de fuentes de agua. Además, según la legislación británica sobre gestión de residuos, cualquier objeto arrojado en un vertedero pasa a ser propiedad del mismo, lo que complicaba aún más la viabilidad legal de su proyecto.

La ley y la realidad lo frenaron

En 2024, un juez británico puso fin a sus esperanzas. Dictaminó que, tras 11 años de búsqueda, no existían posibilidades reales de recuperar el disco duro en condiciones operativas. La humedad, las temperaturas extremas y la presión habrían deteriorado irreversiblemente el dispositivo. Además, la ley británica establece límites de tiempo para reclamar objetos en vertederos, lo que desestimó definitivamente su caso.

Esta sentencia fue el golpe final. Tras 12 años de intentos, James Howells decidió rendirse.

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