Tomás, de 64 años, explica cómo consigue vivir con un subsidio de 480 euros en un pueblo donde no hay bares ni tiendas

Perdió su empleo después de quedarse sin visión en un ojo y decidió empezar de nuevo en Solanell, un pueblo del Pirineo catalán, donde lleva 12 años viviendo solo con el ingreso de 480 euros de su subsidio.

Con los problemas de la vivienda y la perdida del poder adquisitivo de los españoles que ni siquiera quienes trabajan (más aún cobrando el SMI) pueden permitirse comprar una vivienda, está el caso de Tomás Vallester García, de 64 años que asegura que ha encontrado una manera de subsistir con 480 euros que cobra del subsidio para mayores de 52 años.

Desde hace 12 años vive en el pequeño pueblo de Solanell, situado en el Pirineo catalán que estuvo abandonado durante años. Allí no tiene bares ni tiendas en los que gastar dinero a diario y, aunque reconoce que debe buscarse la vida para llegar a fin de mes, asegura que no cambiaría su tranquilidad por regresar a la ciudad.

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Su historia se ha dado a conocer a través del canal de YouTube Monxileros, que ha pasado un día con él para conocer cómo es vivir prácticamente solo en un pueblo rodeado de montañas y casas de piedra. Durante la entrevista, Tomás cuenta que perdió su empleo después de quedarse sin visión en un ojo y que aquella situación terminó llevándolo a un lugar donde nunca había imaginado vivir.

De perder su trabajo a vivir con un subsidio de 480 euros en un pueblo abandonado

Tomás tenía 52 años cuando decidió cambiar de vida cuando antes de este gran cambio había desempeñado trabajos de responsabilidad, pero todo cambió cuando perdió la visión de uno de sus ojos. Según explica, la empresa para la que trabajaba decidió prescindir de él en lugar de ayudarlo a adaptarse a su nueva situación.

«Quedé ciego de este ojo. Entonces, la empresa en la cual trabajaba, en vez de apoyarme, uno de los dos socios decidió echarme»

 

Por aquel entonces se había trasladado a Girona, donde vivía su hija, y trataba de acostumbrarse a las dificultades que le había provocado la pérdida de visión. Fue su hermano quien le habló de un proyecto para recuperar Solanell y ambos viajaron hasta el pueblo una noche y, después de conocer a una de las personas que había comprado buena parte de las propiedades, se quedaron allí a dormir.  A la mañana siguiente, cuando Tomás salió y vio el estado de las construcciones, no podía creer lo que tenía delante.

«¿Me has traído a un pueblo en ruinas?», recuerda que le preguntó a su hermano. La sorpresa fue todavía mayor cuando este le enseñó el lugar donde quería levantar una vivienda y Tomás pensó que aquella idea era una locura y regresó a la ciudad sin intención de quedarse.

Sin embargo, tres meses después empezó a verlo de otra manera y fue entonces cuando se preguntó por qué no podía intentarlo y finalmente decidió mudarse. Tenía 52 años cuando llegó a Solanell y hoy, con 64, asegura que fue una de las decisiones que más han cambiado su vida.

Cómo consigue subsistir con 480 euros al mes

Sin duda lo más llamativo de su historia es conocer como se las apaña para vivir con los 480 euros al mes que recibe del subsidio por desempleo. Una cantidad que para muchos puede parecer ser insuficiente para cubrir sus necesidades todos los meses, razón por la que muchos incluso optan cuando pueden solicitar la jubilación anticipada a pesar de tener que hacer frente a los coeficientes reductores.

Para Tomás es sencillo por la simple razón de que no hay ningún bar, ningunas otras tiendas en las que gastar el dinero y precisamente esa ausencia de lugares de consumo hace que le resulte fácil controlar determinados gastos.  Eso no significa que vivir allí sea gratis ni que los 480 euros cubran todas las necesidades de cualquier persona. Su situación depende también de las condiciones en las que reside y de la vida que ha construido durante estos años.

De hecho, el propio protagonista reconoce que también ha realizado trabajos ocasionales para salir adelante, es más, uno de sus primeros empleos en la zona fue en el archivo comarcal, donde comenzó a investigar la historia del antiguo vizcondado de Castellbò y de los pueblos de su entorno. Aquella experiencia le ayudó a conocer mejor Solanell y a implicarse en la recuperación de sus edificios.

Tomás tampoco explica cuánto dinero necesita para alimentación, suministros o desplazamientos, ni detalla todos sus gastos mensuales. Lo que sí deja claro es que ha aprendido a vivir con menos y que no echa de menos muchas de las comodidades que tenía antes.

Reconstruir una casa de piedra y aprender a vivir solo

La llegada de Tomás a Solanell no consistió únicamente en cambiar de domicilio, ya que también comenzó a participar en la recuperación de antiguas construcciones, pese a no tener formación específica en construcción. Las casas se levantan aprovechando la roca de la montaña y explica que buena parte de los edificios han perdido sus tejados con el paso de los años.  En su caso, contó con la ayuda de una persona que había trabajado en la construcción y fue aprendiendo a medida que avanzaban las obras.

«Solamente me tenía que fijar en esos conocimientos que tenía», explica al recordar cómo consiguió sacar adelante la casa. También cuenta que utilizó vídeos y otros recursos para aprender tareas que nunca había realizado.

Aunque lleva doce años viviendo solo, Tomás asegura que no se siente aislado, ya que mantiene el contacto con su hija y sus amigos, y cuando quiere relacionarse con otras personas puede desplazarse a localidades cercanas o a Andorra. Para él, estar solo no significa necesariamente sentirse solo.

Eso sí, reconoce que le gustaría que hubiera más habitantes en Solanell y considera que las nuevas tecnologías y las posibilidades de trabajar a distancia podrían ayudar a recuperar pueblos que han perdido buena parte de su población.

Después de doce años, Tomás asegura que no se imagina viviendo en otro lugar, incluso cuando le preguntan qué consejo daría a su versión más joven, responde que se habría trasladado a Solanell mucho antes, incluso con 30 años.

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