Durante los últimos años, especialmente desde la crisis sanitaria de 2020, los términos ERE y ERTE han aparecido con frecuencia en las noticias económicas y laborales. Sin embargo, no siempre resulta sencillo entender qué significan exactamente, cómo afectan a los trabajadores y en qué se diferencian.
¿Qué son el ERE y el ERTE?
Tanto el ERE como el ERTE son mecanismos que puede utilizar una empresa cuando atraviesa dificultades económicas u organizativas. Su objetivo es ajustar la plantilla de trabajadores, ya sea de forma definitiva o temporal, con un objetivo claro, salvar la empresa de un cierre definitivo.
- El ERE (Expediente de Regulación de Empleo) es un proceso de despido colectivo. Es decir, la empresa extingue los contratos de varios trabajadores de manera definitiva. Llegados un punto incluso puede extinguir la relación de todos los trabajadores, cuando ya definitivamente va a cerrar la empresa.
- El ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo), como su propio nombre indica, tiene carácter temporal. No implica despido, sino que suspende los contratos o reduce las jornadas laborales durante un período determinado.
Ambas figuras están reguladas en el Estatuto de los Trabajadores: el ERE en el artículo 51 y el ERTE en el artículo 47.
¿Cuándo puede aplicarse cada uno?
Las causas que justifican un ERE o un ERTE pueden ser:
- Económicas: cuando la empresa tiene pérdidas o una disminución persistente de ingresos.
- Técnicas: cambios en los sistemas o medios de producción.
- Organizativas: modificaciones en la estructura interna del negocio.
- Productivas: disminución de la demanda de productos o servicios.
- De fuerza mayor: hechos extraordinarios e imprevisibles, como incendios, inundaciones o pandemias.
¿Cuál es la diferencia entre ERE y ERTE?
Visto la anterior dirás, si ambos se pueden hacer por las mismas causas ¿Cuál es la diferencia? Pues, la principal diferencia está en la duración y lógicamente en el efecto en el contrato.
En un ERE se produce la extinción del contrato, es decir, el despido y el trabajador pierde su puesto de trabajo y evidentemente cobra una indemnización por ello (el equivalente a un despido objetivo). Mientras que en el ERTE se produce una suspensión temporal y el trabajador puede volver a su puesto si las causas que justificaron el ERTE ya no se dan. Igualmente en un ERTE se puede suspender el contrato para reducir la jornada de los trabajadores en lugar de la suspensión.
¿Cuántos trabajadores deben verse afectados?
El ERE solo se aplica si se despide a un número mínimo de trabajadores, en función del tamaño de la empresa:
- 10 trabajadores en empresas con menos de 100 empleados.
- El 10 % de la plantilla en empresas de entre 100 y 300 trabajadores.
- 30 o más trabajadores en empresas con más de 300 empleados.
El ERTE, en cambio, no exige un número mínimo de personas afectadas. Puede aplicarse a uno, varios o todos los empleados de forma proporcional.
¿Qué tienen en común?, que tanto los trabajadores afectados en un ERE y en un ERTE pueden cobrar el paro. En el caso de que el ERTE sea de reducción de jornada, se cobra la parte proporcional a la reducción de jornada.

