La Seguridad Social logra un superávit de 7.125 millones de euros, pero el gasto en bajas médicas se dispara un 9,5%

Los ingresos por cotizaciones aumentan un 7,5% hasta septiembre de 2026 y aportan casi 10.000 millones más que hace un año. Las pensiones siguen concentrando la mayor parte del gasto.

La Seguridad Social ha cerrado los nueve primeros meses de 2026 con un superávit de 7.125 millones de euros, después de que los ingresos por cotizaciones de trabajadores y empresas aumentaran un 7,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Las cuentas del sistema presentan así un saldo positivo equivalente al 0,4% del PIB, aunque el crecimiento de la recaudación viene acompañado de un mayor gasto en pensiones, bajas médicas y otras prestaciones.

Según los datos publicados este viernes 30 de octubre por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, los ingresos del sistema alcanzaron los 190.655 millones de euros hasta septiembre, un 7,7% más que en 2025. Por su parte, los gastos se situaron en 183.530 millones, con un aumento del 7,4%.

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Entre las partidas que más han crecido destaca la incapacidad temporal, es decir, las prestaciones que reciben los trabajadores cuando están de baja por enfermedad o accidente. La Seguridad Social ha destinado 14.585 millones de euros a las bajas médicas, un 9,5% más que durante los nueve primeros meses del año pasado. También ha aumentado el dinero destinado a las pensiones y al Ingreso Mínimo Vital.

La Seguridad Social ingresa casi 10.000 millones más por las cotizaciones de trabajadores y empresas

La mejora de las cuentas se apoya principalmente en el aumento de las cotizaciones sociales, que han aportado 142.004 millones de euros entre enero y septiembre. Son 9.919 millones más que en el mismo periodo de 2025, lo que supone un incremento del 7,5% y permite al sistema contar con más recursos para afrontar el pago de las prestaciones.

La mayor parte de esta recaudación procede de las cotizaciones de los trabajadores ocupados, que alcanzaron los 134.155 millones de euros, un 7,6% más. Dentro de esta cantidad, el Régimen General aportó 108.980 millones, mientras que los regímenes especiales de autónomos, trabajadores del mar y minería del carbón sumaron otros 10.141 millones. Las cotizaciones correspondientes a los desempleados también crecieron un 5,8%, hasta los 7.849 millones.

El aumento de los ingresos se produce además en un año en el que se han actualizado las bases por las que cotizan trabajadores y empresas. La normativa de cotización de 2026 fija nuevas bases mínimas y máximas, que determinan las cantidades sobre las que se calculan las aportaciones a la Seguridad Social.

A esta recaudación se suman las transferencias que recibe el sistema de las administraciones públicas. Hasta septiembre alcanzaron los 46.832 millones de euros, un 9,4% más que un año antes. De esa cantidad, 42.904 millones proceden del Estado y sus organismos autónomos, principalmente para financiar complementos de pensiones, prestaciones no contributivas, el Ingreso Mínimo Vital y otros servicios sociales.

El gasto en bajas médicas crece un 9,5%, mientras las pensiones superan los 137.700 millones

El incremento de la recaudación ha permitido mantener las cuentas en positivo pese al crecimiento del gasto en prestaciones. Entre enero y septiembre, la Seguridad Social destinó 172.654 millones de euros a prestaciones económicas para familias e instituciones, un 7,2% más que en 2025. Esta partida representa el 94,1% de todos los gastos del sistema.

Las pensiones continúan absorbiendo la mayor parte de esos recursos. El gasto en jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y otras pensiones contributivas alcanzó los 137.719 millones de euros, un 6% más. El Ministerio atribuye este incremento al aumento del número de pensiones, que creció un 1,6%, a la subida del 4,6% de la pensión media y a la revalorización general del 2,7% aplicada durante 2026.

Por su parte, el gasto en bajas médicas ha crecido a un ritmo superior al de las pensiones. Los 14.585 millones destinados a incapacidad temporal suponen un incremento del 9,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Se trata de una prestación que sustituye parte de los ingresos del trabajador mientras permanece de baja, cuya cuantía depende de la base reguladora y del origen de la incapacidad.

Precisamente, el cálculo de esta prestación cambiará a partir del 1 de diciembre de 2026 para determinados supuestos. La nueva regulación modifica la base de cotización que se utiliza como referencia para calcular determinadas bajas médicas, una modificación que puede influir en la cantidad que reciben los trabajadores cuando han tenido cambios recientes en su salario.

El gasto también ha aumentado en las prestaciones relacionadas con el nacimiento y cuidado de menores, la lactancia y el cuidado de hijos con enfermedades graves. En conjunto, estas ayudas han supuesto 4.208 millones de euros, un 22,8% más que durante los nueve primeros meses de 2025.

El recargo de las nóminas para financiar las pensiones aporta 4.587 millones de euros

Otra parte de los ingresos procede del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), la cotización adicional que trabajadores y empresas pagan desde 2023 para reforzar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, conocido como la hucha de las pensiones. Entre enero y septiembre, este recargo ha permitido recaudar 4.587 millones de euros, un 25,4% más que en el mismo periodo del año anterior.

Durante 2026, el MEI supone una cotización del 0,9% de la base correspondiente, de la que el 0,75% corre a cargo de la empresa y el 0,15% restante lo paga el trabajador. Este porcentaje seguirá aumentando el próximo año, cuando la aportación que se descuenta de las nóminas volverá a subir en 2027, de acuerdo con el calendario establecido en la reforma de las pensiones.

La recaudación obtenida mediante este mecanismo se destina íntegramente al Fondo de Reserva. Desde su puesta en marcha, el MEI se ha convertido en una de las vías utilizadas para reforzar la financiación futura de las pensiones, especialmente ante el aumento del número de jubilados y del gasto del sistema.

El Ingreso Mínimo Vital y las pensiones no contributivas también elevan el gasto

El crecimiento del gasto alcanza igualmente a las prestaciones destinadas a personas con menos recursos. La Seguridad Social ha destinado 15.579 millones de euros a pensiones y prestaciones no contributivas, incluidos los complementos por mínimos, un 13,4% más que en el mismo periodo de 2025.

De esa cantidad, 9.957 millones corresponden a pensiones no contributivas y complementos para quienes cobran pensiones contributivas de menor cuantía. Otros 5.622 millones se han dedicado a subsidios y prestaciones, entre los que figuran los 5.296 millones destinados al Ingreso Mínimo Vital y las ayudas familiares, cuyo gasto ha aumentado un 13,8%.

Este incremento está relacionado principalmente con la revalorización del 11,4% aprobada para 2026 en las prestaciones no contributivas. En el caso del Ingreso Mínimo Vital, las cuantías se han actualizado durante el año y la revisión definitiva de las prestaciones de 2026 también puede dar lugar al pago de atrasos a determinados beneficiarios.

Con estos resultados, la Seguridad Social mantiene un saldo positivo hasta septiembre gracias al crecimiento de las cotizaciones y a las transferencias recibidas del Estado. Los ingresos han aumentado un 7,7% frente al 7,4% del gasto, una diferencia que deja 7.125 millones de euros de superávit cuando todavía quedan tres meses para cerrar el ejercicio de 2026.

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