Finalmente el pasado 31 de agosto se produjo el despido de estos dos empleados apodados como los “Romeo y Julieta” que decidieron unirse en matrimonio por la Iglesia para confirmar su amor por el otro. Curiosamente, es la propia Iglesia la que les había prohibido casarse, si ambos querían mantener sus puestos de trabajo y todo por un cambio en la norma que impide el matrimonio entre empleados, norma que se aplica retroactivamente.
Nuevas normas con efecto retroactivo
En mayo, el Vaticano aprobó un reglamento que no solo prohíbe tatuajes y piercings, sino que también impide que dos empleados se casen, y aplicó esta normativa con efecto retroactivo. La pareja trabajaban en la banca vaticana conocida como el Istituto per le Opere di Religione (IOR), donde se conocieron y se enamoraron y, tras un tiempo de noviazgo, en febrero de este año anunciaron que se casaban. Por esas fechas, su compromiso no ponía en peligro sus puestos de trabajo, pues aún no se había aprobado la nueva normativa.
Sin embargo, tras cambiar el reglamento interno su relación sentimental entraba en conflicto con su relación laboral. Al parecer la nueva normativa según han explicado los dirigentes del IOR busca proteger los intereses públicos y la confidencialidad en una institución financiera clave de la Iglesia Católica.
Una respuesta contundente
La pareja, con el apoyo de la abogada Laura Sgro, ha impugnado su despido, calificándolo como “nulo e ilegítimo”. Sgro es conocida por su trabajo en el mediático caso de la desaparición de Emanuela Orlandi, lo que ha añadido una gran relevancia mediática al caso. La defensa argumenta que los trabajadores no tenían acceso a información confidencial, por lo que el despido no está justificado.
Movilizaciones en el Vaticano
La Asociación de Trabajadores Laicos del Vaticano ha expresado su “asombro” ante lo sucedido y ha denunciado que el despido es contrario a los derechos humanos, específicamente a la libertad de expresión y el derecho a formar una familia. Han anunciado posibles protestas en solidaridad con los empleados.
Un dilema moral
El Papa Francisco, que recientemente elogió el matrimonio de otros empleados del Vaticano en una audiencia pública, se encuentra en una situación difícil. Se espera que intervenga para solucionar el conflicto, evitando que este caso dañe aún más la imagen de la Iglesia. La posibilidad de trasladar a la pareja a otros organismos vaticanos surge como una alternativa, aunque las negociaciones siguen abiertas.

