Durante 2025, los datos de la Seguridad Social muestran un cambio claro en los hábitos de jubilación. Cada vez son más las personas que deciden, o se ven obligadas, a seguir trabajando más allá de los 65 años.
La edad media de acceso a la jubilación se sitúa ahora en 65,3 años, frente a los 64,4 de 2019. En solo seis años, nos jubilamos un año más tarde.
El funcionario de la Seguridad Social Alfonso Muñoz Cuenca, ha explicado este cambio en uno de sus vídeos, en el que analiza los últimos datos y las causas de esta tendencia. Según detalla, las jubilaciones anticipadas han bajado en favor de las demoradas que casi se han triplicado.
¿Cómo se reparten las jubilaciones en 2025?
Entre enero y septiembre de este año se han registrado 274.800 nuevas jubilaciones en España, repartidas de la siguiente forma:
- El 62% lo hizo a la edad ordinaria.
- El 27% pidió la jubilación anticipada.
- El 11% decidió retrasarla más allá de su edad legal.
Estos porcentajes reflejan un cambio importante respecto a lo que ocurría hace seis años.
Menos jubilaciones anticipadas, más demoradas
En 2019, el 40% de los trabajadores se jubilaba antes de tiempo. En 2025, esa cifra ha caído al 27%. Por el contrario, las jubilaciones demoradas han pasado del 4,8% al 11%. Es decir, casi se han triplicado.
Como resume Alfonso Muñoz Cuenca, “hay menos jubilaciones anticipadas y más personas que deciden seguir trabajando más allá de la edad ordinaria”. El resultado es claro, la edad media de jubilación ha aumentado hasta los 65,3 años.
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¿Por qué ocurre este cambio?
El funcionario apunta varios factores que explican esta tendencia:
- Incentivos económicos: las últimas reformas que realizó el Gobierno para retrasar la jubilación han surtido efecto. Retrasar la jubilación más allá de la edad ordinaria tiene premio y el sistema ofrece un aumento del 4% en la pensión por cada año trabajado más allá de la edad ordinaria, un aliciente que para muchos supone una mejora considerable.
- Mejor salud y esperanza de vida: Cada vez vivimos más y con mejor calidad de vida. Esto hace que muchas personas se sientan en condiciones de seguir trabajando después de los 65.
- Falta de cotización suficiente: si bien es cierto que los incentivos pueden un gran aliciente para retrasar la jubilación, muchos no lo hacen por gusto, sino más bien por obligación. El motivo no es otro que no reunir los años necesarios para jubilarse antes y deben esperar a cumplir la edad ordinaria o incluso más.

