Seguramente habrás oído que ganar un juicio por despido improcedente te hará ganar más indemnización, sobre todo si tu despido fue objetivo y no hablemos de si te hicieron un despido disciplinario falso en el que no cobraste nada. En ocasiones es más que probable que la empresa ofrezca llegar a un acuerdo, sobre todo si la indemnización es bastante alta. Claro está, el acuerdo que intenta llegar la empresa es ahorrarse una importante cantidad.
Lo lógico es pensar, para qué voy a querer llegar a un acuerdo y perder dinero, si gano el juicio me van a tener que pagar lo que corresponde. Pero tal y como advierte Ignacio de la Calzada, conocido en redes como Un Tío Legal, no siempre ganar un juicio por despido improcedente es la mejor opción si antes la empresa ha ofrecido llegar a un acuerdo. Claro está todo dependerá de la situación del trabajador.
En un despido improcedente es la empresa la que elige entre readmitir o indemnizar al trabajador
Cuando un despido se declara improcedente, la ley otorga a la empresa la posibilidad de elegir entre readmitir al trabajador o pagar una indemnización. Esta decisión no depende del trabajador (salvo que sea representante legal o sindical de los trabajadores), y muchas veces la empresa optará por la opción que le resulte más económica.
Como explica Ignacio, si la indemnización que correspondería tras ganar el juicio es de 50.000 o 60.000 euros, pero readmitirte solo cuesta a la empresa 12.000 euros por el pago de los salarios de tramitación, lo más probable es que opte por readmitirte, aunque ya no quiera contar contigo realmente.
¿Qué pasa si estás trabajando en otro sitio?
Aquí también hay un punto clave, si la empresa opta por la readmisión, el trabajador está obligado a reincorporarse a su antiguo puesto. Si se niega, se pierde automáticamente el derecho a los salarios de tramitación y la sentencia deja de tener efectos. Además, cualquier indemnización que se haya recibido previamente deberá ser devuelta si el despido fue considerado objetivo en su momento.
Imagina que encontraste un nuevo trabajo y la empresa es conocedora de este hecho, podría pensar, bueno, pues lo readmito como sé que no va a poder compaginarlo, lo más seguro es que renuncie a su reincorporación y así no solo se libra de pagar los salarios de tramitación, es más, el trabajador al negarse a volver, tendría que devolver lo que ya hubiera cobrado de indemnización cuando fue despedido. Una jugada redonda para la empresa.
¿Y si se llega a un acuerdo?
Por esta razón, muchos abogados laborales recomiendan valorar los acuerdos extrajudiciales (acuerdo transaccional), incluso si la empresa ofrece menos de lo que se podría ganar en un juicio. Aceptar una cifra como 20.000 o 30.000 euros puede parecer poco si se espera una indemnización de 60.000, pero si hay indicios de que la empresa podría optar por la readmisión, ese acuerdo puede resultar ser la mejor alternativa.
¿Cuándo sí conviene ir a juicio?
Cuando las cantidades en juego son pequeñas, por ejemplo 2.000 o 3.000 euros, la empresa probablemente preferirá indemnizar en lugar de readmitir, ya que el coste de mantener al trabajador de nuevo en plantilla no compensa. En esos casos, el juicio puede ser una vía más segura para obtener una compensación económica.

