Miles de autónomos renuncian a coger una baja o cuidar de un familiar porque sustituirse cuesta más que el beneficio de su negocio

Un informe cifra en 2.339,90 euros el coste del primer mes de sustitución, una cantidad superior al rendimiento mensual medio de un trabajador por cuenta propia

Coger una baja médica o disfrutar de un permiso por nacimiento, por cuidar a un familiar, son derechos que tienen los trabajadores por cuenta ajena y también, cómo no, los trabajadores autónomos. Sin embargo, en el caso de estos últimos, muchos renuncian a estos derechos porque tener el negocio cerrado o incluso encontrar un sustituto puede salir demasiado caro.

Así lo pone de manifiesto un informe elaborado por el Observatorio de Gestión Pública del Ilustre Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid (ICOGAM), que calcula que el primer mes de sustitución de un trabajador autónomo cuesta 2.339,90 euros. La cifra está por encima de los 2.298 euros de rendimiento neto mensual que obtiene de media una actividad tipo, una diferencia que explica por qué miles de profesionales optan por seguir trabajando incluso cuando deberían parar.

El dilema de cerrar el negocio o asumir pérdidas

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Cuando un trabajador por cuenta propia debe ausentarse por una enfermedad, un accidente, el nacimiento de un hijo o para atender a un familiar dependiente, normalmente solo tiene dos opciones: cerrar temporalmente el negocio o contratar a una persona que le sustituya y, lógicamente, cada una tiene un coste.

Si decide bajar la persiana, deja de ingresar alrededor de 2.298 euros por cada mes de inactividad, además de seguir afrontando gastos fijos como el alquiler del local, los suministros, los seguros o las cuotas de préstamos. Pero mantener la actividad tampoco garantiza que las cuentas salgan. Contratar a un sustituto supone asumir un coste laboral cercano a 1.880 euros mensuales, al que hay que añadir el tiempo y el dinero necesarios para seleccionar, formar y adaptar al nuevo trabajador. El resultado es un desembolso de 2.339,90 euros durante el primer mes, superior al beneficio que genera el propio negocio.

Una vez superado ese periodo inicial, el margen económico apenas ronda los 417 euros al mes, una cantidad que el informe considera insuficiente para absorber cualquier imprevisto o cubrir otros costes habituales de la actividad.

Trabajar enfermo para no perder el negocio

Las cifras ayudan a explicar una situación que muchos autónomos conocen de primera mano. Según recoge el estudio, numerosos trabajadores por cuenta propia continúan trabajando durante una enfermedad, retrasan intervenciones médicas o reducen sus permisos por nacimiento y cuidado de familiares porque no pueden permitirse cerrar ni asumir el coste de una sustitución.

La situación afecta especialmente a pequeños comercios, talleres, despachos profesionales, bares, restaurantes y negocios familiares donde la actividad depende casi por completo de la presencia de su propietario. En estos casos, encontrar a alguien que pueda asumir el trabajo en pocos días no solo resulta complicado, sino que además puede poner en riesgo la viabilidad económica del negocio.

Las ayudas no cubren el coste real

El informe también analiza las medidas de apoyo existentes en las comunidades autónomas y pone de manifiesto que la protección varía en función del lugar de residencia. Mientras algunas administraciones conceden ayudas para facilitar la contratación de un sustituto, otras apenas cuentan con programas específicos.

Las cuantías tampoco compensan el gasto que debe afrontar el autónomo. En algunas comunidades las ayudas rondan los 400 euros mensuales, mientras que en otras alcanzan entre 1.000 y 1.500 euros o contemplan subvenciones puntuales de hasta 7.200 euros. Además, estas ayudas tributan con carácter general en el IRPF, reduciendo todavía más su efecto económico.

Por ejemplo, en Canarias se puede solicitar la ayuda que devuelve la cuota de autónomos durante la baja médica, aunque es una ayuda de hasta 700 euros.

Una propuesta para proteger también el negocio

Ante esta situación, el Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid propone crear un sistema común de ayudas en toda España que financie tanto la contratación como la formación de las personas sustitutas, amplíe la cobertura a bajas por enfermedad, accidente o cuidado de familiares y agilice la concesión de estas subvenciones.

El objetivo es que los trabajadores autónomos no tengan que elegir entre proteger su salud o mantener abierto su negocio, una decisión a la que miles de profesionales siguen enfrentándose cada año.

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