Los hoteles se plantan ante el Imserso y avisan de 15.000 empleos en riesgo por unas tarifas que no cubren sus costes

Los establecimientos de la Comunitat Valenciana amenazan con reducir su participación o abandonar el programa después de recibir ofertas de hasta 26 euros por persona y día, mientras cifran en 35 euros el coste mínimo del servicio.

Los hoteles de la Comunitat Valenciana han vuelto a poner en duda su participación en los viajes del Imserso para la temporada 2026-2027 por las cantidades que reciben por cada viajero. La patronal Hosbec asegura que algunos establecimientos han recibido propuestas de unos 26 euros por persona y día, mientras calcula que prestar el servicio cuesta como mínimo 35 euros. Si las condiciones no cambian y parte de los hoteles decide abandonar el programa, la organización estima que podrían quedar en riesgo alrededor de 15.000 empleos directos e indirectos.

La advertencia llega antes del inicio de la comercialización de la nueva campaña y afecta especialmente a los establecimientos que utilizan los viajes del Imserso para mantener su actividad durante los meses de menor ocupación. Según las cifras publicadas por Hosbec sobre las consecuencias de una posible retirada de los hoteles, el impacto económico podría superar además los 150 millones de euros entre facturación hotelera y el gasto que estos viajeros generan en otros negocios.

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Los 15.000 puestos de trabajo de los que habla la patronal no son empleos que ya se hayan perdido. La cifra corresponde al escenario que plantea la organización si los hoteles valencianos reducen de forma importante su participación o dejan de trabajar con el programa. El efecto alcanzaría a las propias plantillas, pero también a proveedores y trabajadores de comercios, restaurantes y empresas de transporte cuya actividad aumenta con la llegada de turistas sénior durante la temporada baja.

Los hoteles aseguran que el Imserso les paga por debajo de sus costes

La diferencia entre lo que cuesta alojar a cada viajero y la cantidad que recibe el establecimiento está en el centro del conflicto. Hosbec sitúa en 35 euros por persona y día el coste mínimo de producción para un hotel de tres o cuatro estrellas, sin incluir la amortización de las instalaciones, mientras la retribución que reciben los establecimientos se encuentra entre los 28 y 30 euros diarios.

Algunos hoteles habrían recibido incluso propuestas cercanas a los 26 euros por persona y día, lo que ampliaría hasta nueve euros la diferencia respecto al coste mínimo calculado por la patronal. Con esa cantidad deben prestar los servicios incluidos en la estancia, entre ellos el alojamiento y la restauración, en un momento en el que el sector asegura que sus costes laborales, energéticos y de aprovisionamiento han aumentado alrededor de un 30% durante los últimos años.

Los empresarios hoteleros defienden que su intención no es obtener grandes beneficios con un programa de carácter social, pero rechazan tener que cubrir con sus propios recursos la diferencia entre el precio recibido y el coste del servicio. El presidente de Hosbec, Fede Fuster, asegura que el sector lleva años avisando de que el modelo no funciona con estas condiciones y que las pérdidas han llegado a un nivel que los establecimientos consideran difícil de asumir.

Los 15.000 empleos en riesgo están ligados a la actividad de los hoteles en invierno

El impacto sobre el empleo adquiere especial importancia porque los viajes del Imserso permiten prolongar la actividad hotelera cuando termina la temporada alta. Mantener habitaciones ocupadas durante otoño e invierno ayuda a que los establecimientos permanezcan abiertos y, con ellos, continúen trabajando empleados de los propios hoteles y de otros negocios que dependen del movimiento turístico.

Una parte de estas plantillas trabaja mediante contratos fijos discontinuos vinculados a determinados periodos de actividad, una modalidad habitual en sectores estacionales como la hostelería. Una reducción de la temporada o el cierre de establecimientos durante el invierno puede traducirse en menos meses de actividad para estos trabajadores, aunque la situación concreta dependerá de cada empresa y de las condiciones de su relación laboral.

La posibilidad de que haya menos hoteles abiertos también tendría consecuencias fuera de los establecimientos. Hosbec incluye dentro de su estimación tanto los puestos directos como los indirectos porque restaurantes, comercios, transportes y proveedores también reciben parte de la actividad generada por los viajeros del programa durante unos meses en los que hay menos turistas.

Benidorm, Torrevieja, Dénia o Peñíscola, entre los destinos afectados

La dependencia del turismo sénior es especialmente visible en diferentes municipios de la costa valenciana donde tradicionalmente participan hoteles en el programa. Entre los destinos señalados por el sector aparecen Benidorm, Xàbia, Guardamar del Segura, Torrevieja, Dénia, L’Alfàs del Pi, Peñíscola, Oropesa del Mar, Vinaròs y Gandia, aunque el alcance dependerá finalmente del número de establecimientos que continúen ofreciendo plazas.

En las localidades más dependientes de esta actividad, la patronal avisa de un posible “efecto desierto” durante otoño, invierno y principios de primavera. La expresión hace referencia a un escenario con hoteles cerrados y menos movimiento en calles, comercios y establecimientos de restauración, especialmente en aquellos municipios donde los viajes de mayores ayudan a compensar la fuerte caída del turismo después del verano.

Hosbec cifra el posible impacto económico en más de 150 millones

Las consecuencias económicas calculadas por la patronal van más allá de las habitaciones que podrían quedarse sin ocupar. Hosbec estima en unos 100 millones de euros la facturación directa que estaría en juego si los establecimientos valencianos no participan en el programa y añade más de 50 millones relacionados con el gasto en comercio, restauración, transporte y otras actividades vinculadas al turismo.

La suma lleva a la organización a situar el posible impacto por encima de los 150 millones de euros, a los que añade una caída estimada de entre 10 y 15 millones en la recaudación por IVA. Son cálculos realizados por la propia patronal hotelera sobre un escenario en el que la participación valenciana se reduzca de manera significativa, por lo que dependerán de las decisiones que finalmente adopten los establecimientos.

El conflicto llega con la temporada 2026-2027 ya preparada y con 879.213 plazas previstas en toda España. De ellas, 440.284 corresponden al turismo de costa peninsular. De acuerdo con el calendario publicado por el propio Imserso para la nueva campaña, la comercialización comenzará el 14 de septiembre de 2026. En la Comunitat Valenciana, las personas acreditadas como preferentes podrán reservar desde el día 16 y las no preferentes desde el 17.

La patronal hotelera no plantea por ahora una retirada conjunta y mantiene su disposición a participar en el programa si se encuentra una fórmula que permita cubrir los costes del servicio. Sin cambios en las condiciones económicas, Hosbec avisa de que cada vez habrá menos hoteles, habitaciones y cupos disponibles y que algunos establecimientos podrían optar por cerrar durante los meses de invierno, una decisión que trasladaría el problema de las tarifas del Imserso directamente a la actividad y al empleo de las zonas turísticas.

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