España vuelve a ser campeona del mundo 16 años después de tocar el cielo en Sudáfrica. La selección se impuso a Argentina por 1-0 en la final del Mundial 2026 y conquistó la segunda estrella de su historia gracias a un gol de Ferran Torres en el minuto 106, cuando el encuentro ya se encontraba en la prórroga.
El triunfo deja una nueva generación de campeones, una celebración histórica y también la mayor recompensa económica que ha recibido una plantilla de la selección española. Cada uno de los futbolistas convocados cobrará alrededor de 750.000 euros brutos por levantar la Copa del Mundo, una prima que supera la percibida por los jugadores que ganaron el Mundial de Sudáfrica 2010.
La prima que cobrará cada jugador de España
La FIFA había reservado un premio de 50 millones de dólares para la federación que se proclamara campeona del Mundial. Al cambio utilizado durante el torneo, la cantidad se sitúa en torno a los 44 millones de euros y supone el mayor pago entregado hasta ahora al ganador de la competición.
Ese dinero no se distribuye directamente entre los internacionales. Primero lo recibe la Real Federación Española de Fútbol y, a partir de ahí, se aplica el acuerdo de primas que los representantes del vestuario cerraron antes del comienzo del campeonato. El pacto establece que el 45% del premio corresponde a los jugadores en caso de conquistar el título.
El reparto deja una cantidad aproximada de 750.000 euros brutos por futbolista. Se trata de una cifra previa a impuestos, por lo que el dinero neto que finalmente llegue a cada jugador dependerá de su situación fiscal y del país en el que tribute.
Más dinero que los campeones de Sudáfrica 2010
La comparación con el primer Mundial ganado por España permite entender la dimensión económica del nuevo premio. Los 23 jugadores convocados por Vicente del Bosque para Sudáfrica 2010 recibieron una prima de 600.000 euros cada uno después de derrotar a Países Bajos en la final de Johannesburgo.
Los campeones de 2026 cobrarán, por tanto, cerca de 150.000 euros más por jugador. La diferencia ronda el 25% y refleja el crecimiento de los premios repartidos por la FIFA durante los últimos años, además del acuerdo alcanzado entre la plantilla y la Federación.
En 2010, la RFEF destinó alrededor de 13,8 millones de euros a las primas de los internacionales. Dieciséis años después, el fondo reservado para los nuevos campeones se aproxima a los 20 millones de euros, aunque, para ser justos, ahora la convocatoria está formada por más futbolistas (en 2010 fueron 23 y ahora son 26 jugadores).
El acuerdo se cerró antes de comenzar el Mundial
La cantidad que recibirán los jugadores no se decidió después de la victoria frente a Argentina. Los capitanes de la selección y el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, habían negociado en marzo un sistema de primas vinculado a los resultados obtenidos durante el torneo.
El acuerdo contemplaba diferentes porcentajes según la posición final de España. La plantilla recibiría el 45% del premio en caso de ser campeona y el 40% si terminaba como subcampeona. Además, los jugadores no comenzarían a generar primas hasta alcanzar los cuartos de final, pese a que el nuevo formato obligaba a disputar una eliminatoria adicional.
Para alegría de los españoles y de los futbolistas, España terminó alcanzando la gloria y el escenario más favorable en cuanto a primas. Después de superar las distintas rondas eliminatorias, el gol de Ferran Torres frente a Argentina convirtió a la selección en campeona del mundo y activó el pago más elevado previsto en el acuerdo.
Una recompensa superior a la de la Eurocopa
La prima del Mundial también supera ampliamente el dinero que cobraron los internacionales españoles después de conquistar la Eurocopa de 2024. Entonces, cada jugador percibió alrededor de 434.615 euros por ganar el torneo continental.
La diferencia entre ambos campeonatos supera los 300.000 euros por futbolista. Una subida que muestra la distancia económica entre las dos competiciones y el enorme valor que la FIFA concede al título mundial.
El vestuario español celebra así un éxito difícil de repetir. La generación que ganó la Eurocopa en 2024 ha conseguido también el Mundial dos años después y se ha convertido, además, en la plantilla mejor premiada de la historia de la selección. El dinero acompaña al título, pero el verdadero legado queda reflejado en la segunda estrella que España incorpora a su camiseta.

