La Justicia niega la incapacidad absoluta a un trabajador con depresión y un intento de suicidio: “Puede trabajar”

El tribunal considera que, pese a su situación, no ha demostrado que no pueda ejercer ningún empleo

Un trabajador que sufre depresión y un trastorno de conducta alimentaria y que incluso intentó suicidarse solicitó que se le declarará la incapacidad permanente absoluta. Sin embargo, la Seguridad Social rechazó su solicitud y decidió acudió a los juzgados para que se le reconociera esta incapacidad permanente.

La Justicia ha rechazado concederla la incapacidad permanente absoluta porque considera que aún puede trabajar.

Depresión y un intento de suicidio

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El protagonista de este caso es un auxiliar administrativo que llevaba años con problemas de salud mental. Su diagnóstico no era leve, tenía depresión, vigorexia y rasgos obsesivo-compulsivos.

Su día a día estaba marcado por ansiedad constante, pensamientos obsesivos, cansancio, problemas de sueño y conductas compulsivas. Pero el punto de inflexión llegó en julio de 2024, cuando intentó suicidarse.

Con este contexto, decidió solicitar una incapacidad permanente absoluta, al considerar que no estaba en condiciones de trabajar.

La Seguridad Social dijo no desde el principio

El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) analizó su caso y concluyó que no estaba incapacitado de forma permanente.

El trabajador recurrió esta decisión, pero el juzgado de lo social confirmó el criterio. Aun así, decidió seguir adelante y llevó el caso al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

La Justicia considera que aún puede trabajar

Tanto el Juzgado de lo Social como luego el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en su sentencia 1900/2026 (STSJ CAT 2381/2026) rechazaron su demanda.

El tribunal considera que para acceder a una incapacidad permanente absoluta no basta con tener una enfermedad grave. La ley exige que el trabajador no pueda realizar ningún tipo de trabajo y aquí es donde el tribunal pone el foco.

Según la sentencia, el tribunal señala que sus dolencias no le impiden toda actividad y existe cierta mejoría en su estado. Además, no ha acreditado una limitación total. Por eso, los jueces concluyen que sí mantiene la capacidad para trabajar, aunque no sea en su puesto habitual.

Uno de los aspectos más impactantes del caso es que ni el intento de suicidio ha sido determinante. El tribunal insiste en que lo importante no es solo el diagnóstico, sino el grado real de limitación para trabajar.

Si existe alguna capacidad laboral, la incapacidad absoluta se rechaza.

Durante el proceso también se mencionaron problemas laborales e incluso su despido. Sin embargo, el tribunal deja claro que estos elementos no son relevantes en este tipo de casos.

La incapacidad se decide únicamente en función de las limitaciones médicas y su impacto en el trabajo.

El caso aún no está cerrado del todo, ya que el trabajador puedo recurrir ante el Tribunal Supremo.

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