El influencer como modelo profesional: ¿vocación o reflejo cultural?

La revolución digital ha transformado las dinámicas sociales, culturales y económicas en todo el mundo. Y uno de los efectos más visibles se refleja en el ámbito de las aspiraciones profesionales. Mientras que durante décadas carreras como medicina, derecho o ingeniería lideraban las preferencias de los jóvenes (por ser carreras donde el salario era elevado, sin dejar a un lado la vocación), hoy en España el trabajo más deseado entre la juventud es el de influencer, claro está dejando a un lado ser funcionario.

La pregunta es inevitable: ¿estamos ante un cambio profundo de mentalidad laboral o ante una moda pasajera impulsada por las redes sociales?

España lidera la tendencia: el fenómeno influencer

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Según un estudio realizado por un conocido portal de empleo, la profesión más buscada entre los jóvenes españoles de entre 18 y 35 años es la de creador de contenido. El informe, basado en encuestas y datos de búsqueda en línea, revela que las redes sociales han desplazado a sectores como la informática, la sanidad o la ingeniería, tradicionalmente considerados sólidos y deseables.

Este fenómeno se confirma con un análisis global de tendencias laborales desarrollado por la empresa Remitly. Basado en millones de búsquedas de usuarios jóvenes en Google, el informe señala que en España, el término «influencer» es el más asociado a la categoría de «trabajo soñado».

¿Qué hay detrás del atractivo de ser influencer?

El auge de esta aspiración no es fortuito. Las redes sociales, además de entretenimiento, ofrecen visibilidad, comunidad y una aparente facilidad de acceso al éxito económico. Para muchos jóvenes, el influencer representa un ideal moderno de como conseguir independencia, creatividad, reconocimiento social y libertad geográfica.

Un claro ejemplo es ver como influencers menores de 30 años publican que se han comprado su segunda casa (y no hablamos de pisos de barrio obrero), cuando una gran parte de la población ni siquiera puede permitirse comprarse una vivienda.

Además, las barreras de entrada parecen más bajas en comparación con otras profesiones, pues no se requiere titulación formal, la formación puede ser autodidacta y el crecimiento profesional puede ser rápido si se rivaliza el contenido. Eso sí, hay un detalle que muchos dejan pasar por alto, la creatividad y la originalidad.

Pero sobre todo la facilidad para ello en términos de materiales, pues lo podemos simplificar en que solo se necesita abrirse una cuenta en una red social y comenzar a subir contenido grabado por el móvil (como muchos han empezado) y poco a poco ir mejorando el equipamiento para mejorar sobre todo la experiencia del usuario al consumir ese contenido

¿Es un fenómeno exclusivamente español?

Lejos de ser un fenómeno aislado, el deseo de convertirse en influencer se repite en numerosos países. Jóvenes de Argentina, Colombia y Venezuela comparten la misma meta. En México, Bolivia y Perú, los términos más buscados están más ligados a la figura específica del youtuber, lo que indica una inclinación hacia un tipo concreto de plataforma y contenido.

Por el contrario, en China, los jóvenes se decantan por profesiones como nutricionista, mientras que en países de la península arábiga, como Arabia Saudí y Emiratos Árabes, la poesía figura como ocupación soñada, lo que sugiere un fuerte componente cultural y simbólico en la elección de la profesión ideal.

En Europa, la diversidad es aún mayor. En Francia, predomina el deseo de ser abogado, en Portugal, la vocación de bombero convive con el interés por la ingeniería y tecnología, mientras que en Austria o Polonia, los jóvenes aspiran a ser actores o youtubers, en clara sintonía con las preferencias españolas.

Una cuestión generacional

El estudio también identifica un fuerte componente generacional. Mientras que los jóvenes de 18 a 35 años priorizan profesiones relacionadas con el contenido digital y el marketing, la población entre 36 y 65 años mantiene preferencias por trabajos más estables y tradicionales como profesor, abogado, personal sanitario o técnico industrial.

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