Tras 19 años trabajando en CaixaBank es despedido por disponer 2.500 euros de un cliente y concederse tarjetas de crédito por 26.400 €

Un empleado de CaixaBank, con 19 años en la entidad, es despedido tras disponer de 2.500 € de un cliente y autoasignarse tarjetas de crédito sin autorización.

Imagina tener un trabajo con el que ganas 4.934,39 euros brutos al mes y tirarlo todo por la ‘borda’ tras 19 años en la empresa. Esto es lo que le ocurrió a un trabajador de CaixaBank que fue despedido por disposición irregular de 2.500 € de un cliente de la oficina y también por concederse tarjetas de créditos por 26.400 euros.

Ahora tras la última sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, se confirma que se queda sin trabajo y que su despido disciplinario además, al declararse procedente, tampoco le dará derecho a ninguna indemnización, una indemnización que podría haber alcanzado de ser declarado improcedente podría superar los 110.000 euros.

Los hechos que motivaron su despido

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Este trabajador de CaixaBank con 19 años de antigüedad fue despedido tras una investigación interna de la entidad bancaria que destapó que había puesto a disposición de un cliente 2.500 €.

Según la investigación interna de la entidad, el 28 de marzo de 2023 el empleado realizó un reintegro en efectivo simulando la anulación de un ServiCash previamente efectuado en un contrato de tarjeta del cliente.

Para encubrir la operación, el trabajador abrió un depósito adicional a nombre del cliente y allí abonó los fondos antes de retirarlos en efectivo. Además, ingresó 200 € en su propio depósito y, en los días siguientes, realizó 12 ingresos en efectivo por un total de 2.580 €.

La auditoría de CaixaBank reveló también que el empleado, entre mayo de 2020 y enero de 2023, se concedió siete tarjetas de crédito y aumentó el límite de seis de ellas hasta alcanzar un total de 26.400 €, todo sin autorización de sus superiores. Para llevar a cabo estas operaciones, utilizó los terminales de otros empleados de la oficina, ya que el suyo estaba inoperativo.

En al menos 18 ocasiones, las evaluaciones de riesgo indicaron que debía concedérsele un límite menor o tarjetas de menor gama. Al momento del despido, dos de estas tarjetas tenían una deuda pendiente de 9.598 €, mientras que las otras cinco fueron canceladas con fondos de otras cuentas del mismo trabajador en otras entidades financieras.

Despido disciplinario

Por estas causas, CaixaBank comunicó el 7 de julio de 2023 mediante carta de despido disciplinario al trabajador, amparándose en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, que contempla el incumplimiento grave y culpable del trabajador, en este caso por transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza.

Al no estar conforme con su despido y lógicamente buscando que este fuera declarado improcedente para así poder cobrar una indemnización, que superaría los 110.000 euros, demandó a la empresa.

La justicia confirmó su despido

El trabajador presentó demanda el 1 de agosto de 2023, alegando que el despido debía considerarse nulo o, al menos, improcedente. Su demanda no tuvo el final que él esperaba, pues tanto el Juzgado de lo Social número 40 de Madrid como el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en su sentencia 4/2025, desestimaron sus pretensiones confirmando la procedencia de su despido.

El trabajador alegaba que la mayoría de las operaciones por las que fue despedido estaban prescriptas y, por tanto, no podía ser sancionado por ello.

Sin embargo, la sala subrayó que CaixaBank solo tuvo conocimiento de estas irregularidades tras la auditoría interna de 2023, por lo que el plazo para la prescripción de las faltas comenzó a contarse desde ese momento y no en el año en el que se realizaron.

Además, determinó que el trabajador abusó de su posición en la entidad para beneficiarse económicamente, utilizando métodos fraudulentos que comprometían la confianza de la empresa

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