Un coordinador de limpieza y mantenimiento en Mercadona fue despedido el 21 de septiembre de 2023 tras descubrirse que había copiado sin autorización 55.129 archivos de la empresa. Esta acción le ha costado su puesto de trabajo por el que cobraba un salario anual de 90.684,78 €.
La compañía detectó esta actividad a través de su sistema de seguridad informática, lo que desencadenó una auditoría interna y, finalmente, el despido disciplinario.
Según la carta de despido entregada al trabajador, esta descarga de archivos confidenciales se realizó justo después de mantener conversaciones con el Coordinador en la que le mostraba su descontento por su rendimiento laboral, lo que podría evidenciar un intento de hacer frente a cualquier medida disciplinaria que la empresa pudiera tomar contra él.
La descarga de archivos podía tener un interés de intento de chantaje
Entre los días 8, 9, 10 y 20 de septiembre de 2023, el empleado copió documentos de carácter confidencial a memorias externas personales. Esta información incluía listados de trabajadores, estrategias empresariales, planificación del equipo de Recursos Humanos, información médica y datos de carácter personal, además de documentos estratégicos de la empresa.
La investigación reveló que la mayoría de las descargas coincidían con momentos en los que su superior le exigía cambios en su rendimiento laboral, tras las numerosas quejas por la dejadez de sus funciones, así como un trato no apropiado a sus colaboradores de máxima confianza. Debido a ello, todo indicaba que la descarga de estos documentos podría tener un interés personal, como por ejemplo evitar cualquier una sanción disciplinaria por parte de la empresa.
La carta de despido
Mercadona argumentó que la apropiación indebida de estos archivos comprometía datos sensibles de la empresa y de sus empleados, vulnerando la normativa de protección de datos y el código de conducta interno. Además, la empresa consideró que el trabajador pudo haber planeado utilizar esta información en su propio beneficio o para dañar a la compañía.
La carta de despido también citaba los artículos 278 y 279 del Código Penal español, que sancionan el descubrimiento y revelación de secretos empresariales con penas de prisión y multas económicas.
El despido es procedente
El trabajador presentó una demanda contra la empresa solicitando la improcedencia del despido. Para ello, alegó que la empresa había vulnerado su derecho a la intimidad al intervenir su equipo informático sin previo aviso ni autorización. También sostuvo que su despido fue una represalia tras negarse a aceptar cambios en sus condiciones laborales.
Además, argumentó que nunca se le había informado de las normas sobre el uso de dispositivos electrónicos y que había realizado copias de seguridad de su trabajo desde 2018, debido a una pérdida anterior de datos.
Sin embargo, el Juzgado de lo Social número 4 de Vitoria-Gasteiz rechazó sus argumentos declarando el despido procedente. Esta decisión fue apelada por el trabajador ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que ratificó la decisión del Juzgado de lo Social.
El tribunal en su sentencia 41/2025 determinó que el trabajador sí conocía las normas internas sobre el uso de dispositivos digitales y que la empresa tenía derecho a supervisar su cumplimiento. También concluyó que la acción de Mercadona no vulneró ningún derecho fundamental, ya que la auditoría informática se realizó dentro de los límites legales y contractuales.
Asimismo, el tribunal rechazó la acusación de represalia, indicando que la decisión de despedir al empleado fue una consecuencia directa de su conducta y no una reacción a su negativa a aceptar cambios en sus horarios de trabajo.

