Antes de convertirse en ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz se ganó la vida sirviendo copas, haciendo fotocopias y limpiando casas. La política gallega, de 55 años, compaginó estos trabajos con sus estudios de Derecho en Santiago de Compostela, una etapa en la que también pasó por el desempleo y que recordó en una entrevista hace años concedida a El País Galicia.
Su trayectoria profesional comenzó muy lejos de los despachos del Gobierno, cuando a la edad de 22 años se marchó de casa y tuvo que trabajar mientras curaba sus estudios universitarios. Aquellos empleos formaron parte de una juventud que, según contó ella misma, estuvo marcada por la necesidad de combinar el trabajo con la formación.
«Me fui de casa con 22 años. Hice la carrera trabajando y sé lo que es el paro. Puse copas en Santiago, hice fotocopias y limpié casas»
Los trabajos de Yolanda Díaz antes de entrar en política
Durante sus años en la Universidad de Santiago de Compostela, Yolanda Díaz desempeñó distintos empleos mientras estudiaba Derecho. Trabajó en la hostelería sirviendo copas, hizo fotocopias y también se dedicó a la limpieza de viviendas, tres ocupaciones que poco tenían que ver con la carrera política que desarrollaría años después.
La ministra también recordó que estuvo en paro antes de iniciar su trayectoria profesional, aunque no detalló cuánto tiempo permaneció desempleada ni en qué circunstancias se produjo aquella situación. Su experiencia personal contrasta con el puesto que ocupa actualmente al frente de un ministerio encargado de las políticas laborales y las condiciones de trabajo en España.
Natural de Fene, un municipio de A Coruña, Díaz creció en el barrio de San Valentín y es la menor de tres hermanos. Su padre, Suso Díaz, fue un conocido sindicalista gallego que llegó a ocupar la secretaría general de Comisiones Obreras en Galicia. Todo parece predestinarla a seguir el camino de defender los derechos de los trabajadores. Es más le gustaría una vez finalizada su carrera política estudiar Filosofía.
De estudiar Derecho mientras trabajaba a dirigir el Ministerio de Trabajo y poder llegar a dirigir la OIT
Después de terminar sus estudios universitarios, Yolanda Díaz amplió su formación en relaciones laborales, recursos humanos, Seguridad Social y contratación laboral. Según recoge su biografía oficial publicada por el Gobierno, también cursó estudios superiores y de posgrado relacionados con el Derecho Urbanístico y la Ordenación Territorial.
Antes de llegar al Gobierno central ejerció como abogada y desarrolló buena parte de su carrera política en Galicia. En 2003 fue elegida concejala en Ferrol y posteriormente ocupó un escaño en el Parlamento gallego, antes de dar el salto al Congreso de los Diputados.
En enero de 2020 asumió el Ministerio de Trabajo y Economía Social y en 2021 fue nombrada vicepresidenta segunda del Gobierno. Desde entonces, su gestión ha estado vinculada a la reforma laboral, las subidas del salario mínimo y diferentes iniciativas relacionadas con las condiciones de los trabajadores. Aunque no todas sus propuestas han conseguido llegar a buen puerto, un ejemplo de ello es la reforma de la jornada laboral para reducirla hasta las 37,5 horas semanales y también la del registro horario que con las elecciones se ha quedado un poco estancada.
Su reforma laboral impulsó los contratos indefinidos aunque esa contratación según los datos ha perdido esta estabilidad que se buscaba con la reforma, ya que según las estadísticas 1,7 millones de trabajadores han firmado varios contratos indefinidos en un mismo mes.
De aquella etapa en Santiago de Compostela, Díaz conserva el recuerdo de haber tenido que trabajar mientras estudiaba y de haber conocido el desempleo. Una experiencia que ella misma resumió con una frase que cobra otro sentido al observar su trayectoria posterior.
«Hice la carrera trabajando y sé lo que es el paro».
Ahora con las elecciones a la vuelta de la esquina no se sabe si volverá a saber lo que es el paro, si volverá a formar parte del Gobierno o finalmente conseguirá el puesto en la Dirección General de la Organización Internacional del Trabajo.

