Llevaba casi dos años enfermando sin saber por qué hasta que puso una cámara en el trabajo y descubrió que su compañero le echaba veneno en el agua

La ingeniera sufrió vómitos, pérdida de cabello y numerosas visitas al hospital. Las imágenes destaparon un envenenamiento que también afectó a sus padres y cuyo responsable solo pasó un día en prisión.

Durante casi dos años, una ingeniera de 50 años sufrió vómitos, náuseas y pérdida de cabello sin que los médicos consiguieran averiguar qué le ocurría. Acudió en numerosas ocasiones al hospital, se sometió a distintas pruebas e incluso viajó a China para buscar tratamiento, pero su estado de salud seguía empeorando. Llegó a pensar que podía tener cáncer de estómago, aunque ninguna de las pruebas confirmó sus sospechas. Lo que desconocía era que un compañero de trabajo estaba echando una sustancia tóxica en la botella de agua que utilizaba cada día en la oficina.

La mujer, identificada como Rong Yuan, trabajaba en una empresa de ingeniería de Berkeley, en California (Estados Unidos), y fue ella misma quien terminó descubriendo lo que ocurría después de instalar una pequeña cámara oculta junto a su escritorio. Las imágenes mostraron cómo otro ingeniero de la empresa, David Xu, manipulaba su botella de agua y permitieron abrir una investigación policial que acabó con su detención en marzo de 2019.

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Según una investigación publicada por The San Francisco Standard, el hombre fue acusado inicialmente de intento de asesinato premeditado y dos delitos graves de envenenamiento, aunque terminó condenado por un único delito tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía. Solo pasó un día en prisión y recibió una pena de dos años de libertad vigilada. El caso ha vuelto a conocerse después de que un juez aceptara en octubre de 2026 su petición para desestimar la condena, una decisión que ha provocado el malestar de la víctima.

Su madre probó el agua y notó un sabor extraño que hizo sospechar a la ingeniera

Los problemas de salud de Rong Yuan comenzaron en 2017, pocas semanas después de incorporarse a Berkeley Engineering and Research, una empresa especializada en ingeniería forense. Al principio empezó a sufrir náuseas y pérdida de cabello, pero las molestias fueron aumentando hasta provocar vómitos frecuentes y visitas al hospital que alteraron por completo su vida diaria. Los médicos no conseguían encontrar una explicación y la situación llegó a preocupar tanto a su familia que sus padres viajaron desde China para acompañarla.

Mientras intentaba recuperarse, la ingeniera continuó trabajando siempre que su estado de salud se lo permitía. En noviembre de 2018 llegó a enviar un correo electrónico a sus compañeros para explicar que no podía acudir a la oficina porque estaba vomitando. David Xu, el hombre que posteriormente sería detenido, le respondió recomendándole que trabajara desde casa hasta encontrarse mejor e incluso planteó la posibilidad de que el edificio tuviera problemas de moho.

El primer indicio de que alguien podía estar manipulando su bebida apareció en enero de 2019, después de que Yuan volviera a encontrarse especialmente mal tras beber agua de la botella que tenía en su mesa. Aquella noche, su madre probó el contenido del mismo recipiente y notó un sabor agrio que le resultó extraño, por lo que la ingeniera comenzó a sospechar que el origen de sus problemas podía estar relacionado con lo que bebía durante su jornada laboral.

Decidida a averiguar qué ocurría cuando se ausentaba de su puesto, compró una pequeña cámara de vigilancia y la instaló cerca del escritorio. Las primeras grabaciones, realizadas el 11 de febrero de 2019, mostraron a David Xu acercándose a su mesa y extendiendo el brazo hacia el lugar donde guardaba la botella, aunque el recipiente quedaba fuera del encuadre y las imágenes no permitían comprobar exactamente qué estaba haciendo.

Después de varias semanas revisando las grabaciones, el 4 de marzo de 2019 consiguió captar las imágenes que confirmaron sus sospechas. En el vídeo se veía a su compañero vertiendo una sustancia desde un pequeño recipiente blanco en la botella de agua y regresando poco después para girarla antes de marcharse. Yuan acudió a la Policía ese mismo día y entregó la grabación, que se convirtió en una de las principales pruebas de la investigación.

Los análisis encontraron cadmio en el agua y también en la sangre de sus padres

La investigación policial permitió identificar la sustancia que había sido introducida en el agua de la ingeniera. Los análisis detectaron cadmio, un metal pesado tóxico que puede provocar graves daños en el organismo, y las pruebas médicas confirmaron que tanto Yuan como sus padres habían estado expuestos. La contaminación también había llegado a su familia porque su madre había utilizado agua de aquella botella para preparar comida en casa, sin saber que contenía una sustancia peligrosa.

Los resultados de laboratorio recogidos por el periódico estadounidense mostraron cantidades extraordinariamente elevadas de cadmio. Algunas muestras contenían concentraciones hasta 3,5 millones de veces superiores al límite federal permitido para el agua potable, que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos fija en 0,005 miligramos por litro. La exposición a este metal puede provocar náuseas, vómitos y daños en órganos como los riñones, especialmente cuando se mantiene durante periodos prolongados.

El descubrimiento permitió explicar por qué la ingeniera había comenzado a enfermar poco después de incorporarse a la empresa y por qué sus problemas se habían prolongado durante tanto tiempo. También dejó al descubierto una conducta que había pasado inadvertida dentro de la oficina hasta que la propia trabajadora decidió grabar lo que ocurría junto a su escritorio.

La manipulación de bebidas dentro del lugar de trabajo también ha llegado a los tribunales españoles, aunque en circunstancias muy diferentes. En uno de esos casos, un trabajador añadió lejía a su botella de agua para escarmentar a los compañeros que bebían de ella y la Justicia confirmó su despido disciplinario. En el caso de California, la investigación fue mucho más allá del ámbito laboral, ya que la Policía encontró pruebas de un envenenamiento que terminó en un procedimiento penal.

El compañero solo pasó un día en prisión y ahora ha conseguido que se desestime su condena

David Xu fue detenido en marzo de 2019 y se enfrentó inicialmente a cargos de intento de asesinato premeditado y dos delitos graves de envenenamiento. La investigación había encontrado pruebas de que introdujo cadmio en el agua y la comida de su compañera en distintas ocasiones durante más de un año, pero el procedimiento judicial se prolongó hasta que en septiembre de 2023 alcanzó un acuerdo con la Fiscalía para aceptar una condena por un único delito de envenenamiento.

En marzo de 2024, la jueza Kimberly Colwell le impuso dos años de libertad vigilada y el pago de 7.058 dólares a la víctima, además de reconocerle un día de prisión que ya había cumplido. La decisión quedó muy lejos de la compensación cercana a los 500.000 dólares que había solicitado Yuan por los daños sufridos, mientras que la defensa del acusado presentó un informe médico que ponía en duda la relación entre la exposición al cadmio y todos los problemas de salud que la ingeniera aseguraba seguir padeciendo.

El procedimiento tuvo un nuevo giro el 12 de octubre de 2026, cuando un juez del Tribunal Superior del condado de Alameda aceptó la petición de Xu para desestimar su condena después de haber completado las condiciones de su libertad vigilada. Según informó The San Francisco Standard tras la audiencia, la resolución permite que el hombre no tenga que declarar aquella condena ante empleadores privados en las circunstancias habituales, aunque su historial seguirá estando disponible para las autoridades y podrá tener consecuencias en futuros procedimientos penales.

Rong Yuan acudió a la audiencia y expresó su malestar por una decisión que considera injusta después de todo lo que ha sufrido. La ingeniera asegura que todavía padece problemas de salud que le impiden trabajar a jornada completa y explicó que en 2023 sufrió un infarto. También relató que su padre, que había dado positivo en cadmio, falleció de insuficiencia cardíaca en 2025, aunque no se ha acreditado que el envenenamiento fuera la causa de su muerte.

La mujer decidió hacer públicas las grabaciones de la cámara oculta que permitieron descubrir lo que estaba ocurriendo en su oficina, convencida de que el castigo impuesto a su antiguo compañero fue insuficiente. Más de siete años después de acudir a la Policía, sigue arrastrando problemas de salud y lamenta que el hombre condenado por envenenarla pueda presentarse ante futuros empleadores sin tener que declarar aquella condena en las comprobaciones habituales de antecedentes.

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