Una abogada laboralista pone el foco en los trabajadores que cobran por encima del SMI: sus sueldos no suben, pero los precios sí y pierden poder adquisitivo

Virginia López abre el debate sobre los trabajadores que no se benefician directamente de las subidas del salario mínimo. Aunque sus nóminas permanezcan igual, el aumento del coste de la vida también afecta a sus bolsillos.

Los primeros pasos para la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2027 ya se han dado tras reunirse Yolanda Díaz con los ‘expertos’ que deberán evaluar cuanto debe subir el salario mínimo para que los trabajadores no noten la subida de precios y por consiguiente no pierdan poder adquisitivo. Y precisamente en esa perdida de poder adquisitivo se ha centrado la abogada laboralista Virginia López Bello, pero en los trabajadores que a pesar de las subidas su nómina sigue igual.

La abogada recuerda que mejorar el salario mínimo no supone aumentar automáticamente todos los sueldos y señala el efecto que tiene la inflación sobre quienes llevan tiempo cobrando lo mismo. No, no se refiere expresamente a aquellos cuya subida es compensada y absorbida por los complementos, si no de quienes ya cobran por encima del salario mínimo y que aunque tienen un sueldo superior también pierden poder adquisitivo, porque de igual forma notan la subida de los productos y servicios.

Se anuncia una subida salarial, pero 20 millones de trabajadores siguen cobrando lo mismo, mientras todo cuesta más

La subida del salario mínimo no llega a todos los trabajadores

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En su vídeo, Virginia López habla de una posible nueva subida de entre el 4% y el 5%, que llevaría el SMI aproximadamente hasta los 1.270 o 1.282 euros mensuales, aunque recientemente los sindicatos UGT y CCOO han exigido que la subida sea de al menos el 7% lo que superaria los 1.300 euros mensuales.

No obstante el porcentaje que manejaría el Ministerio de Trabajo (a falta del informe de los expertos) sería una subida en torno al 4% y el 5% que se traduciría en una subida entre 49 y 51 euros brutos por cada una de las 14 pagas (12 mensuales y 2 pagas extras). Sin embargo, el aumento del salario mínimo no obliga a las empresas a subir en el mismo porcentaje los sueldos de quienes ya cobran por encima.  Estos trabajadores dependen de las condiciones de sus contratos, de las revisiones salariales de sus convenios colectivos y de los acuerdos que puedan alcanzar con sus empresas.

Es precisamente en este grupo donde la abogada sitúa el problema, ya que una persona puede llevar años cobrando 1.500 o 1.600 euros mensuales y seguir recibiendo la misma cantidad después de una subida del SMI. Mientras tanto, los gastos de alimentación, vivienda, transporte o suministros pueden continuar aumentando.

El sueldo sigue siendo el mismo, pero cada mes alcanza para menos

La pérdida de poder adquisitivo es el principal argumento que utiliza Virginia López para explicar por qué considera necesario mirar más allá del salario mínimo. Lo que plantea la abogada es que mantener el mismo sueldo mientras aumentan los precios supone perder capacidad de compra. El trabajador no recibe menos dinero en su cuenta bancaria, pero necesita gastar una parte mayor de sus ingresos para adquirir los mismos productos y pagar los mismos servicios.

Por ejemplo, una persona que cobra 1.500 euros mensuales y mantiene congelado su salario tendría que afrontar con esos mismos ingresos cualquier encarecimiento de sus gastos habituales. Si los precios de lo que consume aumentaran un 4,9% y su sueldo permaneciera igual, su capacidad de compra se reduciría aproximadamente un 4,7%.

Esta diferencia es la que Virginia López quiere destacar, porque mientras el aumento del SMI mejora el suelo salarial de quienes se encuentran por debajo de la nueva cuantía, los trabajadores que ya cobran más no tienen garantizada una revisión que compense el encarecimiento de la vida.

@tuabogadalaboralista LA INFLACIÓN GOLPEA A MILLONES DE TRABAJADORES QUE NO VERÁN SUBIR SU SUELDO. Se anuncia una subida del SMI, pero ¿qué ocurre con quienes cobran por encima del salario mínimo y no reciben ningún incremento en su nómina? Si los precios suben y tu salario sigue congelado, pierdes poder adquisitivo. Cada mes puedes comprar menos con el mismo dinero. La compensación y absorción salarial puede hacer que determinadas subidas del SMI no se traduzcan en un aumento efectivo de la remuneración total, siempre que se cumplan los requisitos legales. Por eso, no basta con anunciar subidas salariales. Hay que explicar cuántos trabajadores cobrarán realmente más y qué pasa con quienes siguen perdiendo poder adquisitivo. UN SUELDO QUE NO SUBE MIENTRAS TODO SE ENCARECE ES UN SUELDO QUE PIERDE VALOR. #Inflación #Salarios #DerechosLaborales ♬ sonido original – Tu Abogada Laboralista

Por qué cobrar por encima del SMI puede dejarte sin una subida de sueldo

La abogada también se refiere a la compensación y absorción salarial, un mecanismo que permite tener en cuenta determinadas cantidades que ya recibe un trabajador cuando aumenta el salario mínimo. En la práctica, esto puede hacer que una subida del SMI no se traduzca en un incremento de su remuneración total.

Así, un empleado que cobra 1.400 euros brutos mensuales en 14 pagas no tiene derecho automáticamente a recibir 49 o 61 euros adicionales si el salario mínimo aumenta en esas cantidades. Su remuneración anual ya estaría por encima del nuevo mínimo planteado, aunque habría que comprobar las condiciones de su convenio y los conceptos incluidos en su nómina.

Esto explica por qué dos trabajadores pueden vivir de manera diferente una subida del SMI y mientras uno puede recibir un aumento porque su salario estaba por debajo de la nueva cantidad, otro, con un sueldo superior, puede seguir cobrando exactamente lo mismo.

En este segundo caso, la posibilidad de mejorar el sueldo depende de las revisiones salariales pactadas y no de que el Gobierno eleve el salario mínimo. Por eso, cobrar más del SMI no significa necesariamente mantener el poder adquisitivo cuando aumentan los precios.

Virginia López defiende que las políticas salariales deberían tener en cuenta al conjunto de los trabajadores y lo que realmente pueden comprar con sus ingresos. «Los trabajadores están hartos de propaganda y lo que necesitan es más dinero real en sus bolsillos», afirma.

El problema es que una subida del salario mínimo puede mejorar los ingresos de quienes cobran las cantidades más bajas, pero no garantiza que el resto de los trabajadores mantenga su poder adquisitivo. Quienes siguen cobrando lo mismo mientras aumentan los precios ven cómo su sueldo alcanza cada vez para menos.

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