José María lleva trabajando en la construcción desde los 14 años. Es oficial de primera de albañilería, la categoría más alta del gremio, y a sus 64 años sigue en activo en Madrid. Sin embargo, hace unas semanas se encontró con una situación que todavía le cuesta entender.
Se presentó a una oferta de empleo publicada por un ayuntamiento y, tiempo después, recibió una respuesta inesperada. La empresa buscaba a alguien que supiera inglés. Su reacción fue inmediata: «No sabía que tenía que hablar inglés con los ladrillos».
La frase, pronunciada con ironía, ha terminado convirtiéndose en un reflejo del malestar que existe entre muchos trabajadores veteranos de la construcción. Porque, mientras el sector lleva años alertando de la falta de mano de obra, algunos profesionales cuestionan que se estén imponiendo requisitos que consideran alejados de la realidad diaria de las obras.
Una profesión cada vez más envejecida
José asegura que el problema no es nuevo. En la obra en la que trabaja actualmente apenas hay un trabajador joven. «Solo hay un chaval de 28 años; el resto tiene más de 50», explica.
Su experiencia coincide con la fotografía que dibuja el sector. La construcción arrastra desde hace años un problema de relevo generacional. Los jóvenes llegan con cuentagotas y una parte importante de la plantilla se acerca a la jubilación, lo que ha disparado la preocupación de las empresas por la falta de trabajadores.
«Por ese dinero no quieren trabajar»
El albañil cree que el debate no puede limitarse a hablar de escasez de mano de obra. En su opinión, también hay que mirar las condiciones que se ofrecen a quienes se incorporan al oficio.
«Lo primero que preguntan los jóvenes es cuánto van a cobrar. ¿1.200 euros? Para eso no trabajo», afirma. Para él, el aumento del coste de la vida ha hecho que muchos salarios de entrada hayan perdido atractivo y que cada vez menos personas vean la construcción como una salida laboral.
Su propio caso lo pone como ejemplo. Asegura que en las últimas dos décadas su sueldo apenas ha mejorado. «Solo me han subido el sueldo 100 euros en 20 años», lamenta.
Por eso, cuando escucha que las empresas no encuentran trabajadores, no puede evitar mostrarse crítico. Su frase sobre el inglés ha trascendido la anécdota y ha abierto un debate más profundo. Si la construcción necesita mano de obra de forma urgente, muchos se preguntan qué está fallando para que cada vez menos personas quieran dedicarse a un oficio que durante décadas fue una de las grandes puertas de entrada al mercado laboral.
La realidad del sector, sin embargo, está llena de contrastes. Mientras algunos trabajadores denuncian las dificultades para atraer mano de obra y las condiciones de entrada al oficio, otros profesionales especializados aseguran que la construcción todavía puede ofrecer ingresos muy elevados. De hecho, un albañil que llegó a España sin papeles afirma que hoy puede ganar hasta 10.000 euros al mes realizando reformas.

